Hasta hace un par de décadas las dietas de moda sólo aparecían en las revistas impresas, pero hoy con un simple clic en internet podemos obtener dietas variadas para todos los intereses y objetivos. Si bien, parecen ofertas tentadoras cuando queremos bajar de peso rápidamente, la realidad es que pueden poner en peligro nuestra salud.

Existen varias causas que hacen de estas dietas un riesgo potencial:

En primer lugar, se caracterizan por una escasa variedad y cantidad de alimentos que se traducen en una restricción importante de calorías. Si bien al principio este aporte bajo de calorías nos va a llevar a descender de peso rápidamente, con el correr del tiempo puede enfermarnos porque no logramos cubrir la cantidad y calidad de los nutrientes que nuestro cuerpo necesita para funcionar adecuadamente. Estos nutrientes son las vitaminas y minerales que necesitamos a diario y que están contenidos en los alimentos.

En segundo lugar, las dietas de moda estandarizadas no pueden tener en cuenta la gran variedad de personas con sus características y necesidades individuales, debemos saber que no son los mismos nutrientes ni calorías las que necesita una mujer, un hombre, una adolescente o un anciano. Un profesional idóneo puede calcular de manera personalizada las necesidades de nuestro organismo y enseñarnos los alimentos y las porciones que debemos consumir a diario.

Además, nuestros gustos, intereses y deseos vinculados a la alimentación tampoco pueden ser considerados en una dieta estándar porque son cuestiones y elecciones personales. Es importante considerarlos y conectarnos con ellos en la vida diaria para que sea más llevadero el alcance de nuestros propósitos.

El camino para adquirir hábitos saludables es la educación, esta nos brinda las herramientas para alimentarnos adecuadamente y para que perduren en el tiempo tanto los conocimientos adquiridos como demás logros alcanzados.

Educarnos en materia de alimentación nos enseña una amplia variedad de recursos útiles a la hora de vincularnos con la comida, que abarca desde elaborar una lista de compras adecuada, realizar recetas culinarias, higienizar y conservar correctamente los alimentos, interpretar el rotulado de los envases, hasta planificar el ejercicio físico que debemos realizar. Este proceso educativo sobre alimentación lleva tiempo, como todo lo que construimos a largo plazo, y además necesita de nuestra voluntad y paciencia.

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Para llevar a cabo este proceso de adquisición de hábitos alimentarios saludables, podemos participar de talleres nutricionales, talleres de cocina, realizar cursos, leer libros o artículos de entidades certificadas y consultar con profesionales de la salud.

Para comenzar, es importante que ya mismo sepamos diferenciar dietas riesgosas de planes o consejos saludables. Las dietas de moda son aquellas que prometen cambios rápidos y duraderos, eliminando radicalmente uno o más alimentos de la ingesta diaria, prometen un proceso llevadero, aunque termine siendo siempre fastidioso y no están avaladas por ninguna entidad científica.

Por otro lado, las dietas saludables presentan siempre las siguientes características:

Son variadas: no existe ningún alimento, ni dos ni tres, que tengan todos los nutrientes que necesitamos para estar sanos. Debemos incluir en la dieta diaria alimentos variados como legumbres, cereales enteros, hortalizas y frutas, carnes, lácteos, huevos, aceites crudos y frutos secos.

Son equilibradas y adecuadas: es decir, tienen en cuenta la individualidad de nuestras necesidades y circunstancias. La alimentación debe ser adaptada a cada persona.

Son saludables: es decir que posibilitan y favorecen un buen estado de salud. Por ejemplo, una dieta que contiene demasiados alimentos procesados no cumple con esta característica.

Para recordar: debemos enfocarnos siempre en el proceso, más allá de cuales sean nuestros objetivos. Si vivimos conscientes del camino que vamos transitando, la experiencia va a ser enriquecedora y duradera y además lograremos alcanzar la meta con muchas habilidades adquiridas.

Debemos apostar a la educación alimentaria como único camino hacia la adquisición de hábitos duraderos. Practiquemos la voluntad y la paciencia en este proceso que puede ser largo, pero es el único que cuidará nuestra salud.