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Alimentación

¿Tienes hambre física o emocional? Aprender a distinguirlo es fundamental para adelgazar

Muchas veces comemos como reacción a nuestras emociones. La primera manera de evitarlo es reconocerlo, y aquí te contamos cómo.

Alimentación

¿Tienes hambre física o emocional? Aprender a distinguirlo es fundamental para adelgazar

Muchas veces comemos como reacción a nuestras emociones. La primera manera de evitarlo es reconocerlo, y aquí te contamos cómo.

Rocío Belén Suárez

10/07/2019

En muchas oportunidades, confundimos con hambre la necesidad de suplir algún malestar emocional. En general, los estados de ansiedad y estrés son los principales detonantes del “hambre emocional”, aunque puede haber otros motivos: discusiones, males de amor, malestar en general.

Cuando comes para suplir algún tipo de carencia emocional, más rápido que tarde descubrirás muchos inconvenientes. El más evidente será que aumentarás de peso, puesto que le estarás dando a tu cuerpo más comida de la que necesita. El hambre real es una señal de tu cuerpo de que necesita alimentos. Si comes sin hambre, acumulas grasa.

Pero el segundo inconvenientes es, incluso, peor que el primero. Si comes sin hambre y aumentas de peso, seguramente te invadan sentimientos negativos. Culpa, resentimiento, angustia. ¿Sabes qué pasa cuando te sientes así? Lo más probable, es que vuelvas a recurrir a la comida y entres en un círculo vicioso. O, incluso peor, comiences a tener actitudes autodestructivas.

En cualquier caso, el hambre emocional te juega en contra. Pero si fuera tan fácil dejar de hacerlo, nadie lo haría. El problema es que muchas veces se confunde con hambre real.

En este artículo te daremos algunos consejos para entender la diferencia y para que puedas eliminar esta tendencia de tu vida.

[También te puede interesar: ¿Qué es la alimentación intuitiva y cómo se practica?]

El hambre real: tu cuerpo sabe

chica disfrutando comida hambre emocional

La mejor forma de detectar si tienes hambre física es escuchar a tu cuerpo. La sensación de hambre es el mecanismo que utiliza para avisarte que le falta energía. Así como el dolor te advierte el peligro, el hambre implica que necesitas nutrirte.

Eso es muy importante: comer no siempre es nutrirse. Por eso, el hambre física es muy distinto de un antojo. Si tienes hambre, cualquier comida te resultará atractiva. Como cuando pasas por un restaurante con la panza vacía y todo lo que ves parece delicioso, hasta eso que nunca pedirías.

Además, el hambre física tiene síntomas como crujidos en el estómago, debilidad, sensación de vacío estomacal.

Si se te antoja comer algo especial pero no tienes ningún síntoma de hambre, hay varias opciones. Una muy común es que, en realidad, necesites hidratarte. Muchas veces la sed se confunde con hambre. Prueba beber un vaso de agua y esperar un rato, puede que se te pase.

Otra opción es que tu cuerpo esté pidiendo algún nutriente en concreto. Si ese es el caso, intenta identificar qué es. Este artículo puede ayudarte con eso.

Finalmente, puede ser emocional. En ese caso, debes leer estos consejos.

Hambre emocional: cómo distinguirla

chica comiendo muffin hambre emocional

Como decíamos, el hambre emocional generalmente se relaciona con la ansiedad o el estrés. También puede tener otros factores desencadenantes, como :

  • Conflictos en las relaciones
  • Problemas laborales o demasiada exigencia
  • Fatiga
  • Presiones financieras
  • Problemas de salud

Por lo general, al hambre emocional también se la conoce como “síndrome del picoteo”. Es que se trata de comer por comer, en cualquier momento, y casi sin prestar atención. Llevar comida a la boca como puro hábito, para pasar el rato, para olvidarse por un momento de todo lo malo.

Esa es una manera de distinguirlo: cuando se come casi sin darse cuenta. Piénsalo un momento. Si tienes hambre verdaderamente, la llegada del momento de comer no te pasa desapercibida. Es un verdadero alivio. En cambio, cuando se trata de las emociones, se usa la comida igual que otros malos hábitos, como el tabaco o el alcohol. Por inercia, por hábito.

Otra forma sencilla de distinguir si estás comiendo de modo emocional es preguntarte hace cuánto comiste por última vez y cómo lo hiciste. Si has comido en abundancia y de forma nutritiva hace apenas una hora, lo más probable es que no tengas hambre de nuevo.

Finalmente, para saber si lo que tienes es un antojo emocional, puedes hacer un pequeño ejercicio de visualización.

Piensa en comer algo, pero imagínate comiéndolo. ¿Te produce una sensación de verdadero placer? ¿Puedes imaginar ahora cómo te sentirás después de comerlo? ¿Son imágenes agradables?

Si la respuesta es que no, lo más probable es que no tengas que comer eso ahora.

Cómo evitar comer de forma emocional

chica comiendo chocolate hambre emocional

Si has llegado hasta aquí, posiblemente quieras una solución. Y si bien reemplazar un hábito puede ser complicado, estos consejos te ayudarán notablemente a evitar comer de forma emocional.

  • 1. Bebe agua

Lo dijimos antes, pero siempre está bien recordarlo. ¡Muchas veces comemos por deshidratación! Ante cualquier antojo, bebe antes un vaso de agua. Te sorprenderá descubrir la eficacia de este método tan simple.

  • 2. No te prives

Las dietas restrictivas no sirven. Si comes ensalada una semana seguida, los antojos serán más violentos y difíciles de evitar. Y lo que es peor: sumará un factor de estrés a tu vida.

Mejor, lleva una dieta equilibrada, y si quieres darte un gusto de vez en cuando hazlo también. Come muy variado y descubrirás que dejar de comer por cuestiones emocionales se hace más sencillo.

  • 3. Aprovecha el aburrimiento

A veces, se come por puro aburrimiento. ¿Qué tal si aprovechas esa inercia para hacer algo mejor? Sal a dar un paseo u ordena tu cuarto.

Y si se te antoja hacer algo con comida… ¡Aprovecha para cocinar snacks saludables! Pon tu atención en alguna actividad que te genere placer, pero placer saludable.

  • 4. Elimina la tentación

Es menos probable que comas algo por inercia si no tienes nada que comer. En cambio, si tienes hambre verdadera, te las ingeniarás para procurarte comida, sea como sea.

Así que, para evitar comer por factores emocionales, póntela un poco difícil. Verás que la mayoría de las veces, terminas ocupándote de otra cosa.

  • 5. Aprende de los errores

Dicho todo esto, vale aclarar: no pasa nada si un día te descuidas y te encuentras comiendo un bocadillo a deshora. Nadie es perfecto, y todos tenemos nuestro punto débil.

Pero cuando eso pase, usa la oportunidad para aprender. ¿Qué estaba pasando justo antes de que decidieras ir por ese bocadillo? ¿Acaso un llamado de tu jefe o una discusión con tu pareja? ¿Estabas aburrido o tenías la sensación de que nada sale como deseas?

Cada vez que te descubras comiendo sin hambre, piensa qué te llevó hasta allí. Con el tiempo, eso te ayudará a buscar nuevas maneras de enfrentar esas situaciones.

Fuentes:

Mayo Clinic


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