Existe el riesgo de un retroceso en la transición a energías limpias, según un estudio realizado por el Foro Económico Mundial que compara el rendimiento de los sistemas energéticos actuales entre 115 economías mundiales. Esto se debe a que hay un descenso sin precedentes en la demanda, a la volatilidad en los precios y a un aumento de la presión para atenuar los costos socioeconómicos.

Los resultados de 2020 muestran que un 75 % de los países han mejorado su sostenibilidad ambiental desde 2015. Los tres que lideran en Europa son Suecia en primer lugar, seguido de Suiza y Finlandia. En latinoamérica, el país más avanzado es Uruguay. Le siguen Colombia, Costa Rica y Chile.

El descenso en la demanda de energía y la volatilidad en los precios son algunos de los riesgos para el progreso en la transición energética, según dice el informe, que insta a los países a utilizar la crisis para reevaluar cómo producen, suministran y consumen energía, e incorporar cambios que ayuden al ambiente.

[También te puede interesar: Movilidad eléctrica: una alternativa para el sector que más contamina]

paneles solares

"La pandemia de coronavirus ofrece la oportunidad de plantearse una intervención poco ortodoxa en los mercados energéticos y una colaboración global para apoyar una recuperación que acelere la transición energética cuando esta dura crisis se haya calmado", afirma Roberto Bocca, responsable de Energía y Materiales del Foro Económico Mundial.

Bocca remarca que este enorme reinicio nos da la opción de poner en marcha estrategias agresivas, progresistas y a largo plazo que nos lleven hacia un sistema energético diversificado, seguro y fiable que, en última instancia, servirá para ayudar al crecimiento futuro de la economía mundial de forma sostenible y equitativa

El hecho de que solo 10 de 115 países hayan mejorado de manera estable sus calificaciones del ETI desde 2015 demuestra la complejidad de la transición energética. Argentina, China, la India, e Italia están entre los principales países con mejoras consistentes anuales.

Por otro lado, las calificaciones para Canadá, Chile, el Líbano, Malasia, Nigeria y Turquía han descendido desde 2015. Por primera vez, Estados Unidos no figura entre los 25 con mejor calificación, principalmente debido a la perspectiva de incertidumbre normativa respecto a la transición energética.

Se requieren grandes esfuerzos para garantizar no solo el mantenimiento de los impulsos recientes, sino su aceleración, con el fin de conseguir los ambiciosos objetivos que necesitamos.