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Salud

Cómo reconocer y cuidar tus fluidos vaginales, guardianes silenciosos de tu cuerpo

Reconocer e identificar cómo funciona el cuerpo es fundamental para detectar irregularidades.

Salud

Cómo reconocer y cuidar tus fluidos vaginales, guardianes silenciosos de tu cuerpo

Reconocer e identificar cómo funciona el cuerpo es fundamental para detectar irregularidades.

Rocío Belén Suárez

14/11/2017

Las mujeres somos seres de “fluidos”: flujo vaginal, sangre menstrual, leche materna, etc. Ellos forman parte de nuestra vida desde la pubertad y nos acompañan toda la vida. Sin embargo, la sociedad suele querer ocultar esa realidad.

Por cuestiones culturales, se ha identificado a esos fluidos como malos. Por lo tanto, nos vemos obligadas a ocultarlos: higienizar las zonas al máximo hasta que no queden rastros de ellos.

Sin embargo, todos esos fluidos son sumamente importantes, ya que cumplen una función específica en nuestro cuerpo. En este caso hablaremos específicamente de los fluidos vaginales, y más en concreto, del moco cervical.

¿Qué es y por qué es importante el moco cervical?

moco cervical

El moco cervical es parte del fluido vaginal, y es secretado por el cuello del útero a partir de sus glándulas, que bajo influencia neurológica y hormonal secretan diferentes tipos de moco durante todo el ciclo.

Esta parte del fluido vaginal tiene importancia por distintas razones. Principalmente su función es bloquear la cérvix para la entrada de los espermatozoides durante parte del ciclo y acogerlos en el momento de fertilidad.

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Además, genera un tapón que cierra y protege la entrada del útero de posibles agentes patógenos que generen enfermedades. Es decir, es el custodio del útero femenino.

Cambio de acuerdo al ciclo

moco cervical

El ciclo menstrual de la mujer consta de tres etapas: la folicular, la de ovulación y la fase lútea. En cada una de esas etapas hay distintos cambios en el cuerpo.

El moco cervical es un elemento que a menudo utilizan las mujeres para saber en qué estadío del ciclo menstrual se encuentran. Pues es uno de los pocos indicios físicos que se manifiestan.

La fase folicular

Es la primera fase del ciclo menstrual, comienza con el primer día del periodo y termina en el momento de la ovulación.

Finalizada la menstruación, es cuando el moco vaginal forma un tapón en la parte interna de la vagina, para prevenir infecciones. A simple vista, se trata de una mucosidad escasa , blanquecino o transparente, de textura líquida o pegajosa.

A medida que se acerca la fase de ovulación esta mucosidad comienza a agrandarse y, finalmente, el tapón cae para dejar lugar a la llegada de los espermatozoides.

Fase de ovulación

En esta fase el moco vaginal no desaparece, sino que al contrario, se hace más notorio. Es que como el cuerpo se prepara para la fecundación, el moco vaginal se vuelve más elástico.

Así, el moco vaginal “cuida” a los espermatozoides y ayudarlos a pasar a través del cérvix a las trompas de Falopio, donde es posible que ya esté un óvulo que pueda ser fecundado. También ayuda a que los espermatozoides vivan más tiempo.

También brinda mayor lubricación, en esos días en que la libido estará a flor de piel. En esta etapa el moco vaginal es elástico (se estira y no se corta) por lo que generalmente se lo compara con la clara del huevo.

Fase lútea

Después de los días de mayor fertilidad, si el óvulo no fue fecundado, vuelve a aparecer el tapón mucoso en el cérvix que cierra la entrada del útero y nos protege ante patógenos. En esta etapa el cuerpo de la mujer se va preparando para eliminar el óvulo con la siguiente menstruación.

En esta fase el moco vaginal es blanquecino, espeso, más cremoso y de PH más ácido. Es una etapa de infertilidad, y durará hasta la llegada de la regla.

Reconocimiento y cuidado

moco cervical

Como se ha visto, el moco vaginal puede indicarnos en qué periodo del ciclo menstrual nos encontramos. Por eso, no hay que eliminarlo, sino que al contrario, debemos prestarle atención.

Es importante empezar a distinguir estas etapas del ciclo, para poder distinguir cuando algo no anda bien.

Así como el moco de la nariz es normal, pero si cambia de cantidad y aspecto puede ser señal de resfrío u otras enfermedades, lo mismo pasa con el moco cervical.

Una descarga inusual de flujo acompañada por mal olor, irritación, etc. es posiblemente un aviso de que algo anda mal. Es nuestra responsabilidad conocer nuestros fluidos y saber cuándo están indicando algún problema.

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Para que esto sea así, es importante aceptar los fluidos. La mayoría de los productos químicos, como jabones aromatizantes, protectores diarios y otros implementos hechos para ocultar el modo vaginal atentan contra propio sistema de defensa.

La contaminación y el estrés, así como una alimentación deficiente o una baja de defensas, entre otras cosas, afectan al moco cervical.

Por eso, debes saber que conocerte es cuidar tu cuerpo.


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