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Ambiente

¿Hay microplásticos en el agua que sale del grifo?

La contaminación por plástico no solo afecta la vida marina de los océanos. Estudios recientes informan sobre la presencia de microplásticos en el agua que corre por nuestro grifo.

Ambiente

¿Hay microplásticos en el agua que sale del grifo?

La contaminación por plástico no solo afecta la vida marina de los océanos. Estudios recientes informan sobre la presencia de microplásticos en el agua que corre por nuestro grifo.

La Bioguía Oficial

09/10/2017

Nota por Lic. Mauro Borsella
(Especialista en Gestión Ambiental)
Vamos a Hacerlo Argentina

Convivimos con el plástico desde hace muchos años. De hecho, es un material que hizo nuestras vidas más cómodas, pero las consecuencias de su uso se están volviendo preocupantes. 

La mala gestión de los residuos, junto con la enorme cantidad de plásticos generada año tras año, producen problemas que jamás pensamos que estaríamos enfrentando. La contaminación a causa de estos desechos no solo afecta a la vida marina en los océanos. Estudios recientes, informaron sobre la presencia de microplásticos en nuestra agua de red. Y esto es un riesgo para la salud pública porque los plásticos contienen muchos compuestos tóxicos. 

Parece que estuviéramos viviendo en un mundo de plástico. Más de 8 millones de toneladas de plástico terminan en los océanos, y aproximadamente el 80% de toda la basura marina está compuesta por este material (UNEP). Montañas de plásticos de todas formas y colores flotan en el agua formando islas que pueden verse en cada uno de los 5 giros oceánicos que tiene nuestro planeta.

Los plásticos, al degradarse, pueden durar en el ambiente muchísimos años. Cuando se descomponen, lo hacen en formas más pequeñas, formando los microplásticos, que entran en la cadena trófica de los animales marinos y ribereños, es decir, que son confundidos con comida. Por ejemplo, un 94% de las aves marinas encontradas en las costas de Alemania tenían microplasticos en sus estómagos. 

Al ser tan pequeños es muy difícil que todos queden dentro de los filtros, lo que hace que las microfibras y microplásticos sean muy difíciles de recuperar, y pasen al agua. 

Un estudio que analizó 150 muestras de agua potable en 5 ciudades de 5 continentes encontró que, en promedio, un 83% de ellas contenían sustancias plásticas. En el ranking que quedó configurado, EEUU lidera con una tasa del 94% en sus muestras. Líbano (93,8%) e India (82,4%) son los países que lo siguen en la lista.

Según palabras del Premio Nobel de la Paz en 2006, Muhammad Yunus: "Esto debería sacudirnos. Tenemos la soga al cuello".

Es muy probable que en muchos países estemos ingiriendo microplasticos pero, ¿cuáles son los riesgos?

No se sabe todavía en su totalidad. Estamos en una etapa desconocida. Actualmente conocemos el impacto que tienen los microplásticos sobre la fauna marina, por lo que se descarta que el riesgo no nos afecte. Lo que sí sabemos con seguridad es que es hora de hablar seriamente del tema, y proponer soluciones al problema de nuestros residuos y a cómo éstos nos afectan.

Al fin y al cabo, que grandes cantidades de plásticos terminen en los océanos nos habla de nosotros mismos. Solemos mirar para otro lado, desde el momento en que, por ejemplo, tiramos un envoltorio al suelo.

Pero, ¡es hora de cambiarlo! Nos encontramos frente al desafío de mejorar nuestro entorno casi de manera urgente. Todos podemos ser parte del cambio de lo que se avecina. Acciones voluntarias, como por ejemplo la limpiezas de costa y de los océanos, no solo brindan un alivio -por más pequeño que sea-, sino que además promueven la difusión de la problemática: cada plástico que termina en el mar, genera consecuencias graves.

¿Cómo ayudar a frenar esto?
 
No es fácil revertir algo de este calibre, pero algún día tenemos que comenzar. La mala gestión –histórica– de los residuos, hace que éstos sean enviados –voluntaria o involuntariamente– a destinos no deseados, como el mar o ríos. Muchas veces escuchamos hablar de las 3R, pero ¿qué son en realidad? 

1. Reducción. Se entiende como el primer eslabón de esta cadena de buenas prácticas ambientales: si no hace falta obtenerlo, no lo hagamos. De esta manera, le damos una vuelta al consumismo, y disminuimos la cantidad de residuos generados.
2. Reutilización de lo que consideramos residuos. Un ejemplo claro pueden ser los frascos de vidrio que encontramos en las mermeladas o dulces. Existen infinidad de variantes para ellos. Con esto tan sencillo estamos desviando este material de un vertedero final.
3. Reciclado. Para reciclar es necesario emplear energía para su transformación. Hoy por hoy es una práctica muy conocida y expandida, pero no sucede en todos lados, ya sea por una cuestión de costos, de espacio, conocimiento, tecnología, u otras razones. En nuestra región todavía existe un faltante importante, pero vamos por buen camino.

¿Cómo nos imaginamos viviendo en 15 años? ¿Lo has pensado alguna vez? Nuestro futuro depende de nuestras acciones del presente, entonces hagamos un mejor lugar desde hoy mismo. ¿Te sumas?  

Vamos a Hacerlo Argentina 

Vamos a Hacerlo Argentina es un promotor de jornadas ambientales en la Argentina. En sus más de 25 campañas de limpiezas, lograron retirar del ambiente natural más de 6500 kg de residuos, incluyendo material reciclable, los cuales son donados a cooperativas de reciclado. Representan a Let´s Do It World, movimiento cívico internacional sin ánimos de lucro, miembro acreditado del Programa Ambiental de las Naciones Unidas (UNEP), como promotor de jornadas masivas de limpieza en el mundo.

El movimiento comenzó en Estonia en 2008, uniendo 50.000 personas que recolectaron alrededor de 10.000 toneladas de basura en tan solo 5 horas. Actualmente, 116 países alrededor del mundo se han vinculado con el movimiento, movilizando a más de 16 millones de personas con el gran objetivo de reunir al 5% de la población mundial, alrededor de 380 millones de personas, el 15 de Septiembre del 2018 trabajando con el único objetivo de mantener el planeta limpio.  

Más info: [email protected]    


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