La contaminación por plásticos ha pasado de ser un tema del que no se hablaba a una preocupación urgente, sobre la que estamos viviendo una cuenta regresiva.

Ya sabemos que, de no cambiar nuestros hábitos, pronto habrá más plástico que peces en el mar. Pero no solo las aves y animales marinos son las perjudicadas por estos residuos no degradables. Nuestros alimentos están llenos de plástico, que se acumula en nuestro organismo. ¡Está hasta en nuestros excrementos!

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El problema de la contaminación por plásticos nos sobrepasa; “Vivimos rodeados de contaminantes que pueden hacernos enfermar”, dice Miquel Porta, investigador del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) de España.

Porta ha escrito un libro (Vive más y mejor, Grijalbo), donde aborda el problema de los contaminantes de uso diario que han llegado al interior del cuerpo humano.

(Fuente: La Vanguardia)

¿Cómo podemos evitar el plástico en nuestro organismo?

Según explican los especialistas, en el organismo humano el plástico no es persistente y el cuerpo lo excreta, en 3 ó 4 días desaparece. El problema se repite si los ingerimos nuevamente.

Nicolás Olea, catedrático de Radiología en la Universidad de Granada y Director Científico del Instituto de Investigación Biosanitaria, dice que todos los españoles orinan plástico todos los días y así lo indican los estudios. En la orina del adulto detectan gran cantidad de residuos plásticos hormonalmente activos.

¿Qué tipo de plásticos tenemos en nuestro cuerpo y cómo los ingerimos?

Varios tipos de bisfenoles, ftalatos y PFAS (sustancias utilizadas como plastificantes y en juguetes, adhesivos, pinturas, esmaltes de uñas...) están presentes en nuestros organismos.

La principal vía de entrada son los alimentos y sus envases: plásticos que envuelven alimentos o que en algún momento se han calentado. Hay una migración de sustancias con acción hormonal desde el plástico al alimento; de este, a tu cuerpo, y del cuerpo a la orina.

Los daños causados en el organismo por el plástico no son nuevos, de acuerdo a la ONG Breastcancer, en un estudio realizado en 2011, se halló que las mujeres embarazadas con altos niveles de bisfenol A (BPA) en orina tenían más probabilidad de tener hijas con síntomas de hiperactividad, ansiedad y depresión. Estos síntomas se registraron en niñas desde los 3 años de edad. No hay pruebas que indiquen que la sustancia afecte de igual manera a los hombres.

Fuentes:

La Vanguardia

Breastcancer