El impacto que ha ocasionado la llegada del COVID-19 a nivel mundial es profundo. A pocos meses de su origen, ya se ha esparcido por todo el mundo y ha causado estragos en países europeos como Italia y España. Ninguna nación estaba preparada para una crisis del tamaño que se ha producido debido a la rápida expansión de este virus. Así, se han generado numerosas dificultades, entre estas la falta de recursos sanitarios esenciales para darle a los pacientes los cuidados que requieren.

La crisis de la escasez de insumos puede ocasionar un mayor índice de mortalidad con el pasar de los días. Esto ha provocado que no solo el personal médico se haya propuesto encontrar una solución, sino que especialistas de diversas áreas intenten apoyar.

Impresión en 3D de suministros

Uno de los aparatos más usados en el tratamiento de personas contagiadas de COVID-19 son los respiradores. Un porcentaje de los pacientes de coronavirus llega a desarrollar infección en los pulmones y fallas en el sistema respiratorio. Esto, por supuesto, ha generado el uso de un gran número de insumos y al no haber podido prever esta crisis, se produce la escasez.

Este es el caso de las válvulas de los respiradores, que son las que aseguran el flujo del oxígeno al paciente. Estas válvulas deben ser desechadas después de ser usadas, por lo que se pueden agotar rápidamente. Este fue el caso de un centro asistencial ubicado en Brescia, Italia; que al percatarse que ya no contaban con válvulas deicidió buscar una solución.

Los médicos de este centro les solicitaron impresoras 3D a la comunidad tecnológica de la zona. La ayuda llegó pronto con un ingeniero de la localidad que comenzó a fabricar las válvulas necesarias para tratar a los pacientes de COVID-19. Luego de esta experiencia, muchos otros centros de asistencia médica han replicado la petición de ayuda para solucionar la crisis de insumos.

En España se ha dado una situación similar. Se han puesto a disposición de las comunidades sanitarias numerosas impresoras 3D para la fabricación de diversidad de insumos para enfrentar la crisis de que ha ocasionado esta pandemia.

Se ha creado una fuerte controversia en relación al uso de este tipo de tecnologías para intentar replicar los insumos de la manera más funcional posible. Los fabricantes de este tipo de recursos han manifestado su oposición a este tipo de prácticas, por infringir la propiedad intelectual. Además, indican que no se puede garantizar la calidad y que tienen una vida útil menor.

A pesar de la polémica, los gobiernos, la comunidad médica y la mayor parte de la población apoya este tipo de iniciativas, pues ante esta crisis es una alternativa. Si bien es cierto que este tipo de prácticas no serían aceptables en circunstancias habituales, ahora mismo nos encontramos en un momento donde vale la pena la aplicación de soluciones alternativas.

En este momento, la vida es lo que hay que resguardar, de la mejor manera posible y con lo que esté al alcance.