Desde que era pequeña, Bailey Pretak ha tenido que aprender a convivir con el dolor. Padece una enfermedad genética muy poco común que afecta a 1 de cada 200 mil personas en el mundo llamada ictosis lamear.

Esta enfermedad no tiene cura y lo que produce es que la piel se seque de sobremanera produciéndole heridas y dándole un aspecto escamoso a todo su cuerpo. Por eso, Bailey necesita exfoliar e hidratar su piel todos los días; sino se le agrieta y le genera mucho dolor.

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Fuente: Allure

De niña, los niños la burlaban, e incluso algunos mayores se alejaban de ella por miedo a que los contagie. Pero a lo largo de los años, Bailey fue tomando una posición diferente frente a este rechazo.

"Hace veinte años, si me hubieras pedido que me describiera, habría dicho ‘fea’. Podría haber usado ‘tímida’, incluso ‘inútil’ también. Fui intimidada y siempre excluida. Pero ahora, me doy cuenta de que tengo una historia que contar, así que decidí convertirme en un oradora motivacional", cuenta.

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Fuente: Aweita.pe

Dispuesta a redefinir los estándares de lo "bello", en 2014 se anotó en un concurso de belleza y ganó la corona de Miss Pennsylvania Sweet Heart.

Fuente: Caters News Agency

Hoy tiene 31 años, es modelo, bailarina, da charlas motivaciones, y sobre todo, se ha convertido en un ejemplo de que la propia aceptación es el mejor regalo que podemos hacerle a nuestro propio corazón.

"Me miro en el espejo y me doy cuenta de que tal vez, esta piel no es lo que quería, pero es lo que soy", dice.

¿Qué le dirías si pudieras hablar con ella?

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TN