Polonia prohíbe el encadenamiento permanente de perros y endurece su normativa de protección animal: una nueva legislación fortalece el bienestar canino y elimina la sujeción continua como método de tenencia
La nueva normativa impulsada por el gobierno polaco marca un antes y un después en materia de protección animal en Europa. La medida impide que los perros permanezcan atados de forma constante, una práctica habitual durante décadas en zonas agrícolas y rurales.
Polonia prohíbe mantener perros atados de forma permanente y refuerza la protección animal
A partir de la entrada en vigor de la ley, la sujeción solo podrá utilizarse de manera excepcional, por lapsos breves y bajo condiciones justificadas. La regulación reconoce a los animales domésticos como seres sintientes con necesidades físicas, sociales y emocionales, alejándose de la concepción tradicional que los consideraba simples guardianes.
Además, la legislación establece obligaciones claras para los responsables de su cuidado: espacios adecuados según el tamaño, acceso permanente a agua potable, alimentación suficiente y refugio contra condiciones climáticas extremas. También se enfatiza la importancia del contacto humano y la estimulación diaria para preservar el equilibrio conductual.
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Nueva ley en Europa elimina el encadenamiento continuo y exige mejores condiciones para el bienestar canino
En el ámbito rural, el cambio implica una transformación profunda. Durante años, muchos ejemplares permanecieron sujetos día y noche como método de custodia. Sin embargo, organizaciones defensoras advertían que esta práctica constituía una forma de maltrato normalizado. Ahora, el incumplimiento podrá derivar en sanciones económicas y otras penalidades.
Especialistas en comportamiento y salud veterinaria sostienen que la restricción constante del movimiento provoca estrés crónico, ansiedad y lesiones físicas. La inmovilidad prolongada puede generar daños musculares, afecciones articulares y alteraciones de conducta, como agresividad o apatía.
Desde una perspectiva ética y ambiental, la iniciativa representa un avance hacia estándares más elevados de bienestar animal en Europa. La prohibición no solo modifica una práctica histórica, sino que redefine el vínculo entre las personas y sus compañeros caninos bajo criterios de responsabilidad y respeto.
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