Yarina Tapuy estudia insectos, pero su trabajo apunta a que la ciencia sirva para defender a su comunidad de los impactos negativos de la minería. Es bióloga, de origen kichwa, y cursa una maestría en Entomología en el Instituto Nacional de Pesquisas da Amazônia (INPA), en Manaos, Brasil. Desde allí piensa su investigación en función de Capirona, en la provincia de Napo, en la Amazonía ecuatoriana.

Capirona es una comunidad rodeada de selva, atravesada por dos ríos y construida a través del conocimiento que pasa de generación en generación. Yarina la describe como una comunidad organizada y luchadora, pionera del turismo comunitario en Ecuador y comprometida con su cultura, sus ríos y su territorio. Allí creció caminando el monte con sus abuelos, pescando, remando en canoa y recogiendo alimentos en la selva. Fue al ver cambios en ese territorio, en los ríos que forman parte de su infancia y de su vida comunitaria, cuando entendió que investigar no podía ser una actividad sólo académica.

Según explica, los inventarios de especies, las descripciones taxonómicas, los registros de distribución y los estudios ecológicos pueden funcionar como línea de base para evaluar impactos ambientales. Muestran qué especies hay en un territorio, si son endémicas y en qué ambientes viven, y esa información puede respaldar procesos comunitarios, planes de conservación y monitoreo ambiental. Yarina dice que un paper no puede detener la minería por sí solo. Pero unido a la organización comunitaria, al conocimiento territorial, a la comunicación y a las herramientas legales, se convierte en evidencia para defender el territorio. En entrevista con Bioguía nos cuenta los desafíos y oportunidades que encuentra en sus investigaciones.

Yarina Tapuy, científica ecuatoriana / Fotografía: A. Pazmiño
Yarina Tapuy, científica ecuatoriana / Fotografía: A. Pazmiño

¿Cuál es tu recorrido?

Soy de la comunidad kichwa de Capirona, ubicada en la provincia de Napo, en la Amazonía ecuatoriana. Soy bióloga y actualmente estoy cursando mi maestría en Entomología, que es el estudio de los insectos, en el Instituto Nacional de Pesquisas da Amazônia, aquí en Manaos, Brasil. Capirona es una comunidad rodeada de selva, atravesada por dos ríos. La vida familiar y comunitaria está profundamente vinculada con la naturaleza y es un territorio construido mediante mingas, la chacra y el conocimiento transmitido a través de generaciones. Es una comunidad organizada y luchadora, pionera del turismo comunitario en Ecuador y comprometida con la lucha de su cultura, sus ríos y su territorio.

¿Cómo fue tu infancia en la comunidad?

Durante mi infancia kichwa, la naturaleza estuvo presente todos los días, ya sea en actividades con mi abuelita o con mi abuelito. Por ejemplo, con mi abuelita, cuando íbamos a la chacra o cuando íbamos a recoger garabato yuyo, que es el brote de un helecho, y caminábamos por el monte, por la selva, cuando recogíamos palmito, chontaduro, plátano, yuca. Con mi abuelito, cuando íbamos a la pesca, nos enseñaba a manejar canoa, el arpón, el machete o el uso de las botas. Otras actividades donde también veíamos animales eran las mingas, por ejemplo en la construcción de cabañas, de caminos, la limpieza de chacras o alguna actividad turística que en ese entonces Capirona tenía. Veíamos serpientes, insectos, arácnidos, mamíferos, entre otros.

Yarina Tapuy, científica ecuatoriana
Yarina Tapuy, científica ecuatoriana

¿Cómo fue tu camino hacia la biología?

Fue un camino muy largo, porque me tomó mucho tiempo. Un camino difícil, porque durante este proceso sentía mucha frustración de no terminar una carrera. Y también fue un camino de búsqueda, porque estuve en dos carreras que no concluí, dos carreras distintas a lo que me dedico, que me dejaron experiencias enriquecedoras porque me permitieron identificar qué cosas llamaban mi atención o despertaban mi curiosidad, como era el estudio de los insectos. Esto me llevó a estudiar biología en la Universidad Estatal Amazónica, en la Amazonía ecuatoriana, y durante la clase de zoología, dirigida por el profesor Pedro Ríos, me enamoré de los insectos. Tal vez eran sus formas, sus colores o su metamorfosis lo que me llamó la atención, pero en especial fue cómo el profesor transmitió el conocimiento. Conozco a colegas que por el profesor Pedro Ríos hoy son entomólogos, y hoy solo me queda agradecerle, porque gracias a eso también estoy aquí estudiando cigarritas tropicales.

¿En qué momento decidiste que la ciencia iba a ser tu forma de defender el territorio?

No creo que haya sido en un momento específico. Fue una comprensión gradual, al ver los cambios en el territorio, en los ríos que forman parte de mi infancia, de mi diario vivir y de mi vida comunitaria. Entendí que investigar no puede ser únicamente una actividad académica. La ciencia nos permite documentar qué especies existen, cómo funcionan los ecosistemas y qué cambios están ocurriendo. También nos permite generar información para exigir controles y tomar decisiones con evidencia. Decidí que mi formación no puede limitarse o restringirse solamente a describir organismos, sino también a visibilizar el valor del territorio del que provengo y contribuir a su defensa.

Yarina Tapuy, científica ecuatoriana
Yarina Tapuy, científica ecuatoriana

¿Cómo puede servir un paper como argumento ante la minería?

Un documento o un artículo sobre un escarabajo, sobre un abejorro, sobre una araña o sobre cualquier otro organismo nos demuestra que un territorio es biodiverso. Los inventarios, las descripciones taxonómicas, los registros de distribución y los estudios ecológicos pueden servir como línea base para evaluar los impactos ambientales. Además, nos permiten identificar qué especies están presentes, si son endémicas, cuál es su distribución y en qué ambiente se desarrollan. Esta información puede respaldar procesos comunitarios, planes de conservación, monitoreo ambiental y servir como argumentos técnicos frente a actividades extractivas. Por sí solo, un paper no puede detener la minería. Pero unido con la organización comunitaria, el conocimiento territorial, la comunicación y las herramientas legales, representa evidencia concreta para defender el territorio.

¿En qué proyectos vas a estar enfocada en el futuro?

Estaré trabajando en mi proyecto de posgrado, que es un estudio taxonómico de un género de insectos, trabajando con material de Brasil y Ecuador. También participaré en el primer registro del género y en la descripción de una especie nueva para Brasil. Asimismo, deseo fortalecer el conocimiento de la biodiversidad de Capirona y contribuir con información que pueda ser utilizada por la propia comunidad a largo plazo. Me interesa integrar taxonomía, conservación, conocimiento indígena y herramientas de monitoreo territorial. Quisiera que la información no solo permanezca en publicaciones, sino que regrese a las comunidades en formas útiles, como inventarios, mapas, materiales educativos o argumentos para la gestión y defensa del territorio.

Yarina Tapuy fotografiada por V. Salazar
Yarina Tapuy fotografiada por V. Salazar

¿Qué le dirías a una niña de Capirona que duda en seguir la secundaria o una carrera universitaria?

Le diría que ser de una comunidad indígena no limita sus capacidades para ser científica, profesora, abogada o lo que ella decida hacer. Que seguir de la secundaria a una carrera universitaria puede ser difícil, especialmente cuando hay que alejarse de la familia, adaptarse a la ciudad, enfrentar limitaciones económicas o prejuicios. Que ella lleva conocimiento, historia y una forma de ver el mundo que le hace falta a las universidades y a la ciencia. Ella puede ocupar esos espacios sin renunciar a su identidad, porque su origen, su cultura y su conocimiento también enriquecen la ciencia.