El huracán Polo tocó tierra en la península de Baja California, México, durante la madrugada del martes 29 de septiembre, y mantiene en alerta a las autoridades por sus fuertes vientos, las lluvias intensas y el riesgo de inundaciones. El fenómeno llegó a Baja California Sur como un huracán de categoría 2, con vientos sostenidos de entre 150 y 170 kilómetros por hora y ráfagas que alcanzaron los 200 km/h, según reportes de Reuters y medios mexicanos.

El impacto se produce después de varios días de lluvias y oleaje intenso en la costa del Pacífico mexicano. De acuerdo con un balance publicado por el diario La Jornada el lunes 28 de septiembre, al menos seis personas murieron en Jalisco, Nayarit y Durango, mientras otras dos permanecían desaparecidas. Entre las víctimas hay dos niños de tres y doce años.

En Jalisco, las lluvias provocaron la crecida de un arroyo en la comunidad de La Cuesta, en el municipio de Talpa de Allende. El desbordamiento afectó viviendas ubicadas en las márgenes del curso de agua y dejó a varios integrantes de una familia desaparecidos. Los equipos de rescate localizaron sin vida a dos menores y a su madre, mientras continuaban las tareas de búsqueda de otras personas. Las cifras corresponden al balance publicado el lunes y podrían actualizarse a medida que avancen los operativos.


Gobierno de México
Gobierno de México

Baja California Sur, bajo amenaza por lluvias y vientos extremos

El impacto de Polo en Baja California Sur representa una nueva fase de la emergencia. Según el Servicio Meteorológico Nacional de México y el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, las precipitaciones podrían acumular entre 150 y 300 milímetros en algunas zonas durante el episodio, con riesgo de inundaciones repentinas, deslizamientos de tierra y crecidas de ríos y arroyos.

Las condiciones marítimas también son peligrosas. En las áreas afectadas se registraron olas de entre siete y nueve metros, con riesgo para las comunidades costeras, las embarcaciones y quienes se encuentren cerca de las playas. Antes del impacto, cientos de personas fueron evacuadas de sectores considerados de alto riesgo y trasladadas a refugios habilitados por las autoridades.

La preocupación se extiende más allá de la península. Los pronósticos oficiales difundidos antes del impacto anticipaban que Polo continuaría su desplazamiento hacia el noreste, cruzaría el golfo de California y llevaría lluvias intensas a Sonora. También se habían previsto precipitaciones importantes en sectores de Sinaloa, Chihuahua y Durango.

La intensidad del fenómeno puede disminuir a medida que avance sobre tierra, pero eso no elimina el peligro. Incluso cuando los vientos pierden fuerza, las lluvias acumuladas pueden generar inundaciones repentinas y deslaves, especialmente en zonas montañosas o cercanas a cauces de agua.

Protección Civil Sonora
Protección Civil Sonora

Cómo pedir ayuda ante una emergencia

Las personas que se encuentren en las regiones afectadas deben seguir los comunicados del Servicio Meteorológico Nacional, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la Coordinación Nacional de Protección Civil.

En México, el 911 es el número general de emergencias para solicitar asistencia de los servicios correspondientes. Ante una situación de riesgo inmediato, se recomienda llamar y proporcionar la ubicación exacta, describir el peligro y seguir las instrucciones del personal de emergencia.

También es importante alejarse de playas, ríos y arroyos; no intentar cruzar calles inundadas; evitar desplazamientos innecesarios y dirigirse a un refugio si así lo indican las autoridades. Durante el paso del ojo del huracán puede producirse una calma temporal que dé paso nuevamente a vientos muy intensos, por lo que no se debe salir al exterior hasta recibir autorización oficial.

Polo vuelve a poner de manifiesto que el peligro de un huracán no termina cuando toca tierra. Las inundaciones, las corrientes repentinas y los deslizamientos pueden continuar incluso después de que el sistema se debilite. Por eso, la información oficial y la prevención son fundamentales para reducir los riesgos en las comunidades expuestas.