Activistas coordinan liberaciones de animales a escala global: en distintos puntos del mundo, grupos de activistas anónimos han comenzado a coordinar acciones de recuperación en granjas y centros de cría industrial.

Estas acciones, que se organizan a través de redes cifradas y contactos internacionales, buscan denunciar prácticas de explotación animal y visibilizar el debate sobre el modelo productivo global.

Si bien sus impulsores lo presentan como actos de “rescate” y desobediencia civil, las autoridades de varios países los consideran delitos vinculados a daños a la propiedad, invasión de predios y alteración del orden público. El fenómeno crece y abre una discusión profunda sobre ética, legalidad y bienestar animal.

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Existen antecedentes en Europa, América y Oceanía, con operaciones coordinadas casi en simultáneo Imagen: IA
Existen antecedentes en Europa, América y Oceanía, con operaciones coordinadas casi en simultáneo Imagen: IA

Cómo se organizan las liberaciones de animales

Las acciones suelen planificarse de manera coordinada entre células locales y contactos en otros países. La logística incluye relevamiento previo de instalaciones, difusión posterior en redes sociales y, en algunos casos, el traslado de animales a santuarios o refugios.

El anonimato es una característica central. Los participantes cubren sus identidades y evitan dejar rastros digitales. Según especialistas en seguridad, este tipo de organización descentralizada dificulta la identificación de responsables y amplifica el impacto mediático.

Qué buscan los activistas

Los grupos que promueven estas intervenciones sostienen que la industria ganadera y determinados modelos de producción intensiva implican prácticas que, según denuncian, provocan sufrimiento sistemático en los animales y generan un fuerte impacto ambiental. Señalan problemáticas como el hacinamiento, la falta de acceso a condiciones naturales de vida, el uso de antibióticos a gran escala y la elevada huella de carbono asociada a ciertos sistemas agroindustriales.

Desde su perspectiva, estas acciones buscan visibilizar lo que consideran situaciones ocultas al público general. Afirman que la difusión de imágenes, testimonios y registros obtenidos en los operativos permite abrir un debate social más amplio sobre el consumo, el bienestar animal y la sostenibilidad.