Aceptémoslo, al conocer a una persona no tienes idea que puede ser el amor de tu vida. A diferencia de las películas, el tiempo no se detiene ni visualizas un futuro juntos –aunque después quieras creer que fue así para darle un toque romántico a ese primer momento.

Lo más seguro es que en primera instancia, la lujuria determinará la relación, una atracción física que los llevó a una intensa charla que entonces sí comenzó a darle forma a algo más romántico.

¿Cómo conociste al amor de tu vida?

La novela “Siempre el mismo día” del escritor británico David Nicholls comienza incluso de manera más banal. Emma y Dexter asisten a la misma universidad y se conocen sólo de vista, pero el 15 de julio de 1988 terminan en la misma cama. Ese día marca el inicio de una relación que será revivida cada año el mismo día, el 15 de julio.

La historia nos muestra cómo dos personas pueden vivir su vida de manera completamente independiente y aún así mantener un vínculo a veces imperceptible que los une. En 1999 Emma, graduada con honores y con hambre de cambiar al mundo siente que el tiempo pasa más lento al hacer obras de teatro que realmente no están cambiando mucho, mientras que Dexter, hijo de una familia adinerada, viaja por el mundo.

En el 2000 Emma continúa con la revelación de que una carrera impecable en la escuela no implica tener la llave de éxito en la vida adulta, mientras que Dexter comienza a ver que viajar sin propósito puede ser increíble, hasta que un día deja de serlo. La novela no sólo mantiene un vínculo entre los dos personajes aún si se encuentran a miles de kilómetros de distancia y no se comunican entre ellos, también expresa los miedos y anhelos con los que los jóvenes viven.

Puedes pensar que se trata de una historia de amor, pero realmente tienes en tus manos una de las llaves para encontrar el verdadero amor, la amistad. Dos personas con poco en común no pueden comenzar una relación sólo por esa primera atracción física. Se necesitan charlas para conocerse, historias que entender, contextos que asimilar y muchas horas juntos intentando descifrar quién es la persona frente a ti.

Siempre el mismo día muestra cómo dos personas cambian durante 20 años, cómo la vida los une y separa constantemente, la manera en que puedes odiar a tu mejor amigo y cómo la aparente indiferencia que muestra ante ti, tal vez es un grito de auxilio. La novela demuestra que cada quién vive en su propio mundo y que si tan solo vieras la situación de otra manera, tal vez las cosas no serían tan difíciles.

El amor y la amistad por una persona cambia cada año. Cada año creces, cometes más errores, enmiendas algunos y descubres quién eres en realidad. A final de cuentas tus acciones hablan más que lo que no haces. Entonces, ¿qué estás haciendo para estar con la persona que amas?

Fuente:

One Day