La civilización maya es reconocida a nivel mundial por razones erróneas. Muchos saben que era un pueblo realmente dedicado al estudio, razón por la que deberían brillar en los libros de historia, sin embargo últimamente se les da una importancia enorme debido a su misteriosa desaparición. 

Desde el principios del siglo XX se comenzó a hablar de los mayas como una sociedad avanzada que desapareció misteriosamente. Poco a poco las teorías fueron más y más ilógicas, llegando a afirmar que cerca de 20 millones de personas se habían evaporado de la faz de la Tierra en un sólo día. 

Eso no es todo. La literatura sensacionalista, que supuestamente hace ficción histórica, comenzó a publicar novelas de un pueblo tan avanzado tecnológica y científicamente que llegó a comunicarse con los extraterrestres y que por eso desaparecieron, incluso hoy mucha gente cree que un día, cerca del año 900, los extraterrestres llegaron a México y Guatemala y se llevaron a todo el pueblo maya

La realidad se ha investigado fuera de ese contexto absurdo y en los últimos años se han llegado a conclusiones, que si bien difieren un poco, tienen un elemento en común: la destrucción del ecosistema.

 Según expertos de la Universidad Estatal de Arizona, la creciente población maya, que llegó a alcanzar cerca de 20 millones de habitantes, taló indiscriminadamente la región donde estaban asentados

Poco a poco eso provocó sequías, que hicieron el terreno infértil y, debido a la dependencia de la población por los recursos naturales, poco a poco se vieron obligados a autoexiliarse de las grandes ciudades, provocando su inminente desintegración. 

Otro estudio, esta vez publicado por científicos estadounidenses y guatemaltecos que excavaron en la zona de Ceibal en Guatemala, descubrieron que posiblemente lo que llevó a la desintegración y perdición del pueblo mayo, fue la falta de agua.

Con tecnología de radio carbono realmente precisa, lograron determinar que debido a esa escasez de agua hubo una fractura en el tejido social, económico y finalmente familiar, lo cuál terminó por desestabilizar al gobierno teocrático, considerado una dictadura divina, pues sin recursos naturales ni una seguridad por la misma familia, la gente no podía seguir. 


Si tienes la oportunidad de visitar un templo maya lo encontrarás rodeado de vegetación. Incluso se cree que la zona de Palenque, en México, sólo está descubierta a un 2 %. Sin embargo la historia fue distinta hace más de mil años, la obsesión del hombre por expandirse causó un cambio en la tierra local e hizo imposible que se mantuviera el ritmo de construcción y recursos naturales. Esa fue una gran advertencia que hoy parecemos pasar por alto.