Si alguna vez tuviste una prenda que se encogió, ya sea por lavarla con agua caliente o por no seguir las instrucciones de su cuidado, sabes lo desesperante que puede ser. 

Además, la ropa es una de los residuos que se encuentra en mayores cantidades en el océano, luego de otros como el plástico, y aumenta cada año, en parte porque la cultura del consumo hace que se descarte cuando aun está en perfecto estado.

Para volver a estirar una prenda encogida y seguirla utilizando como si nada hubiera pasado, puedes utilizar los siguientes trucos:

1. Acondicionador de cabello

Si la prenda encogida es de lana, la crema enjuague que utilizas para desenredar tu cabello sorprendentemente te puede ayudar.

Hay que sumergir la prenda en una mezcla de agua tibia y acondicionador de cabello. Luego se debe estirar con la mano hasta que alcance su tamaño original, y finalmente colgarla de una percha hasta que se seque. Puedes probarlo también con prendas de otros materiales.

Si la prenda que tienes que estirar es un jersey, y es algo más resistente, puedes añadir un chorro de vinagre blanco a la mezcla. No sumerjas la prenda por más de 15 minutos. Es conveniente intentarlo sin vinagre primero, para que la prenda no se dañe si es sensible.

2. Bicarbonato y vinagre

El bicarbonato de sodio y el vinagre tienen fama de servir para todo... Con ellos puedes limpiar  zapatillas, limpiar la casa y hasta inflar un globo. ¡Y también sirven para estirar la ropa!

Tendrás que disolver una pizca de bicarbonato sódico con 2 cucharadas de agua caliente y agregar esta mezcla a un recipiente que contenga agua tibia, en el que puedas sumergir la prenda.

En remojo tendrás que estirarla para que vuelva a su forma original. Tras esto, enjuagarla en un recipiente con una mezcla de agua con vinagre y extenderla nuevamente.

3. Ponte la camiseta mojada

Para camisetas de algodón, puedes intentar mojar la camiseta, luego colocarla sobre unas toallas para que se quite el excedente de humedad y ponértela mientras aun esté mojada. Antes tendrás que estirarla un poco con los brazos, con cuidado de no deformarla.

Luego de estirarla, déjala secar sobre la toalla otra vez. No es la solución perfecta (¡ni recomendable en días de frío!), pero la forma se mantendrá hasta que la vuelvas a lavar.