La idea debelleza gracias a la naturaleza no es algo nuevo. Desde Sócrates tenemosregistro de que lo bello era lo que imitaba a la naturaleza. Un zapato en sí noes bello, sin embargo es una creación humana, por otro lado, la pintura de unpaisaje es bello por la búsqueda de esa realidad natural.  

 La idea de arte y naturaleza lleva mucho tiempo, sin embargo desde el renacimiento, época en la que se revivieron los cánones de la antigua Grecia, la ciencia entró en contacto con las dos materias antes expuestas. Arte, ciencia y naturaleza, una triada que parece alcanzar la perfección.  

Tal vez ahora es difícil imaginarlo, pero cuando da Vinci pintó al “Hombre de Vitruvio” de acuerdo a hechos y no según cánones estéticos, hizo algo que ya era considerado bello fuera aún más lejos. Todos podemos apreciar la belleza de “El nacimiento de Venus” de Botticelli, pero no se puede negar la extraña proporción con la que cuenta el cuerpo de la mítica Venus.  

Los criterios de belleza se han convertido en algo mucho más subjetivo, pero es por eso que cuando arte, ciencia y naturaleza se juntan, el resultado termina siendo un espectáculo visual cercano a la perfección. Basta con recordar la película “2001: Odisea del espacio” en la que gracias a los estudios previos, no importa que el hombre no pisara la luna hasta un año después de su estreno, retrata de forma casi perfecta la forma en la que los objetos se mueven en el espacio.  

Es arte, es ciencia y es naturaleza. Kubrick y su equipo trabajaron de manera ardua en representar casi a la perfección la vida en el espacio y por invertir tanto en la ejecución como la investigación, no importa cuántos años y cuántas películas acerca del espacio se han hecho, esa continúa siendo la favorita de cinéfilos y científicos.  

Incluso hay científicos que han hablado acercado al arte debido a la similitud que tiene con su campo de estudio. Johanna Kieniewicz tiene un doctorado en Tierra y Ciencia Planetaria y descubrió que a pesar de ser su pasión, el desgaste intelectual era demasiado si no usaba la creatividad. Después de años de trabajo se tomó un descanso y regreso al escuela para estudiar arte. Gracias a eso su trabajo es mucho más eficiente y le permite ver distintos puntos que antes no habría imaginado.    


Científicos como Kieniewicz o artistas como Sterlac, que creció una oreja en su brazo con ayuda de la genética y tecnología muy avanzada, son la prueba de que se puede llegar mucho más lejos trabajando de la mano, aunque no todo el mundo esté de acuerdo en si está bien que el arte se meta con los genes. El futuro puede continuar en la pintura, sin embargo el estudio del arte junto a la ciencia y la naturaleza siempre estarán a la vanguardia.