El último tigre de Tasmania conocido murió en el Zoológico de Hobart (Australia) en 1936. Lo llamaban "Benjamín", aunque no está del todo claro si era un macho o una hembra, y murió ese año, luego de tres de haber sido capturado, por una negligencia de sus cuidadores.

Benjamín fue dejado una noche a la intemperie, aislado de su refugio, y no pudo soportar las condiciones climáticas.

Antes de eso, esta especie original de Australia fue perseguida hasta la extinción deliberada por los agricultores, ya que el tigre de Tasmania o "tilacino" era depredador de ovejas. 

Sin embargo, aunque en ese momento la especie se consideró extinta, se han registrado más de 4000 avisos de avistamiento de tilacinos. 

Como nunca se llegó a capturar ninguno, el mundo está dividido entre los escépticos, que creen que se trata de falsas alarmas o de la imaginación de personas que confunden otros animales con tigres de Tasmania; y los que realmente creen que la especie logró vivir todos estos años oculta, lejos de los humanos que durante tanto tiempo intentaron acabar con ellos.

En el siguiente video, se observa el supuesto avistamiento de un talacino en 2016:

Para muchos, la especulación sobre la existencia de tigres de Tasmania vivos es un invento mediático. Eso no es extraño, sobre todo si tenemos en cuenta que en 2005, la revista The Bulletin ofreció una recompensa de un millón de dólares por la captura de un tigre de Tasmania vivo, o que otros medios incluso hablaron de "resurrección de la especie" y de procesos dudosos de clonación.

En 2016, algunos aficionados difundieron un supuesto video de un tigre de Tasmania vivo, pero se trataba de una imagen borrosa en la que no quedaba claro si se trataba del animal. Los especialistas señalaron que, en caso de tratarse realmente del animal, se hubieran debido encontrar huellas, excrementos o restos de presas muertas. Sin embargo, 4000 avistamientos es un número muy grande.

¿Es el tigre de Tasmania una especie inteligente que logró esconderse durante casi un siglo de los humanos que la amenazaban? ¿O somos los humanos los que intentamos creer que no llevamos a la extinción a una especie más?

Aunque no lo sepamos, algo es claro: nuestro comportamiento necesita modificarse, porque ninguna otra especie debería llegar a desaparecer por causa de la irresponsable acción del hombre.