Para algunas personas, cuando se llega a la vejez es demasiado tarde para hacer cosas nuevas, y todo lo que no se ha podido lograr debe quedar atrás. Sin embargo, para muchos otros nunca es tarde para cumplir todos esos sueños y metas que siempre han querido alcanzar. 

Éste es el caso de un hombre de 109 años que teje suéters para rehabilitar pinguinos, una abuela de 104 años que decoró su ciudad, o el de una mujer de 90 años que se convirtió en diseñadora. A estos ejemplos se suma ahora la experiencia de Colette Bourlier, una mujer francesa que ha entregado su tesis de doctorado a los 91 años.

Ella había comenzado con su trabajo treinta años atrás y recientemente lo ha rendido ante un jurado de la Universidad de Franche-Comté en Besançon, al este de Francia, obteniendo una distinción alta.

El tema de su tesis de doctorado ha sido “Los trabajadores inmigrantes en Besançon en la segunda mitad del siglo XX” y, para él, se ha basado en su propia experiencia como docente en programas de alfabetización para inmigrantes en esa ciudad de Francia.

"Ella es probablemente la única persona que conocía todos los aspectos con tal detalle y que era capaz de tejer la tesis con todos ellos. Y, además, respaldó sus conocimientos con análisis estadísticos", señaló su profesor  Serge Ormaux.

Habiendo iniciado su doctorado en 1983, luego de jubilarse, Colette redactó 400 páginas que demuestran a cada párrafo que no existe un tiempo establecido para hacer eso que siempre quisimos.

Haz como ella y valora cada minuto de tu vida. ¡Tómalo como una oportunidad para hacer lo que siempre has querido!

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