Nada fue un impedimento para que  Wang Enlin, un agricultor chino de 60 años lograra estudiar Derecho y tener así, más herramientas para defender su tierra. 

Hacerlo le tomó 16 años, y lo hizo de forma autodidacta, pero al fin pudo lograr su objetivo: presentó una demanda contra la corporación estatal Qihua Group que contaminó sus terrenos ubicados en el noreste de China, con aguas residuales tóxicas en el 2001.  Esto produjo que los agricultores locales no pudieran cosechar por varios años sus cultivos.

Esta compañía se dedica al procesamiento de petróleo y a sus productos derivados, dentro de los cuales se encuentra el Cloruro de polivinilo (PVC), con el que se fabrica una gran variedad de productos plásticos, altamente contaminantes. 

En ese momento, Wang Enlin lo denunció a las autoridades locales, pero no contó con las pruebas legales suficientes. Ése fue el motor para comenzar a estudiar. 

Pero, como ni siquiera tenía dinero, intercambiaba la posibilidad de leer en una librería local por sacos de maíz. Y, a partir de lo que iba leyendo, fue reuniendo pruebas. En el 2007 incluso, recibió asesoría gratuita de abogados relacionados con la contaminación. 

Finalmente, Wang Enlin logró su cometido: presentó su demanda y la corte, 8 años después, falló a su favor, logrando una indemnización tanto para él como para sus vecinos, gracias a toda la evidencia que lograron reunir. 

Además, según se estimó, entre el año del derrame (2001) y 2016, la compañía había seguido arrojando desechos peligrosos en esa zona, donde los pequeños agricultores dependen de la tierra como fuente primaria para subsistir. Se cree que, por año, vertieron de 15.000 a 20.000 toneladas de residuos químicos.

Sin embargo, la compañía Qihua ha apelado en contra, pero esto para Wang Enlin no es ni una sorpresa ni un impedimento. "Ciertamente ganaremos. Incluso si perdemos, seguiremos luchando", señaló en una entrevista, seguro en su convicción de seguir buscando justicia y protección para su pueblo y su tierra.