¿Alguna vez has escuchado algo sobre los “superalimentos” o “super food”? Son alimentos con altas concentraciones de antioxidantes, grasas saludables y minerales que los convierte en una mina de oro nutricional.

Uno de estos superalimentos es la moringa, que está ganando cada vez más y más atención por sus propiedades medicinales.

 El árbol de moringa (Moringa oleifera) es propio del Himalaya, en India, pero puede crecer en la mayoría de las regiones tropicales y subtropicales:

Una de sus cualidades más impresionantes es que todas las partes del árbol son comestibles: hojas y frutas jóvenes (vainas) como alimento; y las semillas, la corteza, las flores y las raíces como medicina. Pero además de su valor como alimento, la moringa se muestra como una prometedora medicina en el tratamiento de la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

Cómo funciona

El secreto está en su capacidad para desinflamar nuestro cuerpo. La moringa posee unos químicos únicos, conocidos como fitoquímicos, que incluyen antioxidantes y otros componentes protectores. Estos compuestos son el mecanismo de defensa de la moringa, pero en nuestro cuerpo actúan como agentes antiinflamatorios.

Cuando tenemos condiciones de salud importantes como cáncer, diabetes u obesidad, nuestro sistema inmunológico está trabajando constantemente muy por encima de sus capacidades y esto causa inflamación.

Esta inflamación puede causar un procesamiento inadecuado de las azúcares y toxinas a las que estamos expuestos. Los fitoquímicos de la moringa pueden ayudar a reducirla.

Varios estudios han demostrado su capacidad para reducir la inflamación crónica, los niveles de azúcar en la sangre, el colesterol, la obesidad y trastornos intestinales, por lo que es necesario que la información sea difundida, para que todos sepan sobre las cualidades medicinales de la moringa.

Afortunadamente, sus propiedades se han vuelto cada vez más populares y la moringa es cultivada con mayor frecuencia en India y Filipinas, pero su cultivo está aumentando también en Asia, África, América Central y el Caribe.

Cómo incorporarla

La mayoría de las personas toman una cucharadita de café diaria, y acostumbran consumirla durante los desayunos.

Aquellos que sufren tentaciones a media tarde, toman su moringa en la comida. Los que que quieren mejorar su digestión o sueño, la toman durante la noche. 

Para saber qué horario te funciona mejor a ti, lo mejor es la regla de los 3 días: tomarla tres días seguidos en cada uno, y evaluar cuál dio mejores resultados.

Para incorporarla puedes simplemente espolvorear una cucharadita de moringa en polvo sobre una ensalada o unos cereales húmedos, o también mezclarla en un jugo, licuado o batido.