Además de ser uno de los paisajes más hermosos que existen en el mundo, debajo de la superficie del agua existe un mundo aun más increíble. Quienes alguna vez han buceado saben bien que aquello que no aparece a primera vista ante nuestros ojos, es motivo de asombro con solo a penas sumergirse. Arrecifes de coral en el fondo, cardúmenes que se cruzan delante, y posibilidades increíbles como tener el privilegio de vivenciar algo tan increíble como el nacimiento de un delfín.  

Rita Kluge sabe muy bien cuál es la riqueza que esconde el océano y, desde la fotografía, se ha dedicado a nadar y capturar la vida marina de una manera sorprendente. Con su cámara recorre el mundo retratando las diferentes especies marinas y toda la biodiversidad que se encuentra, como un tesoro, en el fondo de los océanos. 

Aquí podrás ver algunas de las mejores tomas que retratan el vínculo de dos ballenas: una madre y su pequeña cría. 

"Mirar a los ojos a una ballena te cambia la vida...Dejas de fotografiar y saludas para dar las gracias. Es emotivo, casi como una bendición. Deberías ir y verlo tú mismo", señala la fotógrafa en una entrevista, a partir de su experiencia en las profundidades del Pacífico sur.

"Mirando a través de esa lente de gran angular, obtendrás un shock o emoción para ver lo cerca que estás en realidad. Somos pequeños puntos en el agua junto a una ballena de 14 metros que pesa entre 35 y 40 toneladas", cuenta la artista. 

Habiendo nacido en Alemania, el mundo marino la apasiona. Rita también ha fotografiado surfistas, oleaje y otras especies animales como delfines, tiburones o leones marinos, y en todas ellas se puede apreciar la inmensidad y belleza de todo el entorno marino.


Al sumergirse en las aguas del océano, Rita no solo pudo fotografiar a esta madre con su cría, sino también se ha encontrado con un lenguaje corporal diferente, pero que es posible entender. No todos los animales son peligrosos; algunas especies solo quieren acercarse para conocernos, o para jugar con los equipos, que son elementos desconocidos para ellos. 


"Estás un poco en trance, como un sueño. No es como el mundo contaminado o ocupado en el que vivimos. Es simplemente prístino y tranquilo y bonito", destaca Rita, feliz de haber encontrado el tesoro más valioso del fondo del océano: la vida.