Quién alguna vez no ha soñado con vivir en medio de su paisaje favorito, rodeado de montañas, valles, bosques o playas de arena blanca. Pero quizá alguna vez hayas ido un poco más allá y fantaseado con vivir directamente sobre el agua para despertarte con el murmullo de las olas al romper con la orilla. Aunque parezca algo imposible, o una escena de una película de ciencia ficción, el arquitecto Cristopher Simmonds lo ha hecho realidad.

En el extremo de una estrecha bahía en Ontario, Canadá, este bote de 600 pies cuadrados, es un verdadero palacio sobre el agua.

Con amplias aperturas de vidrio, el diseño de esta casa flotante en los Lagos Muskoka (Muskoka Boathouse) permite disfrutar de la vista al lago y, al mismo tiempo, de la costa. La luz ingresa de forma natural, y por la noche la luz da un encanto mágico sobre el espejo de agua a sus pies. 

Posee un revestimiento de madera de cedro rojo; combinando elementos rústicos y detalles minimalistas. 

La casa está dividida en dos plantas. En la primera, posee un embarcadero cerrado e integrado a la casa. En la segunda, a la que se accede por una escalera lateral, cuenta con un dormitorio, dos baños y una sala de estar.

Las paredes están realizadas con paneles de contrachapado de abeto; y en el interior no hay nada librado al azar. Todo ha sido escogido pensando en que cuanto menos, es mejor y más funcional.

Una gran terraza completa el diseño, dándole la posibilidad a los habitantes de pasar largas horas tomando baños de sol, u observando la inmensidad del cielo.

¿Te imaginas viviendo aquí?