Helene Braun tiene 23 años y es alemana. Cuenta que creció en una familia judía en las afueras de Berlín y que todo lo referido al judaísmo lo aprendió de su mamá. Braun dice que siempre fueron de estar conectadas con la religión, pero que a pesar de tener ese vínculo tan estrecho, nunca pensado en convertirse en rabina.

La joven que se convertirá en la primera rabina queer del país

"A partir de mi adolescencia me comprometí mucho con las asociaciones judaicas de mi barrio (Wahlheimat), de esa manera tuve la oportunidad de viajar por el mundo y representarlas en el extranjero. Una vuelta fui a una conferencia en Boston (Estados Unidos) y me di cuenta de que en el auditorio había muchas rabinas", manifestó la futura rabina queer.

¿Esto es común en Alemania? La imagen de la rabina le había quedado dando vueltas en la cabeza a Helene durante mucho tiempo.

Cuando regresó del viaje, terminó la secundaria y se inscribió en la Universidad para convertirse en rabina. Firme con su decisión, se anotó en la carrera de Teología en la universidad de Potsdam y en la escuela de rabinos Abraham Geiger Kolleg, en donde también aprendo hebreo.

"Me queda menos de un año para recibirme y estoy más que conforme con la decisión tomada", expresó

Foto: Marie Claire.

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Helene cuenta que lo que más le interesa es leer sobre judaísmo para luego hacer análisis de textos. Cree que a partir de la lectura e interpretación de los escritos puede traer ese conocimiento a la realidad actual, adaptarlo a la vida diaria para que sea más útil e inspirador.


"Todo lo que rodea al judaísmo, por lo menos en Alemania, es bastante vetusto. Por lo general los miembros de las asociaciones son personas muy ancianas, que están acostumbradas a vivir en comunidad y con tradiciones bastante tradicionales y antiguas"

Y enfatizó: "Esa imagen no es real porque somos un montón de jóvenes que nos sentimos atravesados por nuestro culto, pero nadie lo ve o se entera de que existimos. Es por este motivo, que lo que yo pretendo es mostrar un judaísmo vivo", manifiestó.

La adolescente dice que quiere exhibir que se puede tener una vida como cualquier adolescente no religioso, pero acompañado de una creencia clerical.

Tambien cuenta que muchas veces, cuando la contactan jóvenes, no tienen idea de qué es el judaísmo o solo se les viene a la mente un hombre barbudo y mayor.

Se propuso generar un cambio para que todos puedan ser parte

Foto: Mujeres judías. El País.

"Cuando a mis 19 años decidí anotarme en la universidad para convertirme en rabina todos a mi alrededor lo tomaron muy bien. Mi familia lo celebró, así como mi círculo más religioso de amigos. La mayoría se sintió orgulloso y muchos hasta sorprendidos porque pensaban que una mujer no podía serlo. Así de invisibilizadas estamos dentro de la religión", sostuvo.

Helene cuenta que a medida que comenzó a estudiar y fue conociendo a otra gente vinculada al judaísmo, se fue dando cuenta de que a muchos les interesaban sus dos mundos: la religión y el universo queer.

Decidió abrir una cuenta de Instagram (@leni_lafayette) para contar cómo es su vida, lo que hace, lo que es y estudia y así poder visibilizar lo que realmente le va sucediendo y la rutina que se puede llevar siendo queer y judía.

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También dice que le interesa mucho la sustentabilidad, el cuidado del planeta y el diálogo interreligioso.

"Todos esos aspectos son parte de mi vida y, aunque no parezca, todo tiene que ver con todo y está interrelacionado. Por lo menos en mí, que soy una mujer y todo eso que mencioné me atraviesa entera. Siento y creo que nadie debiera elegir entre su sexualidad y el judaísmo. Son dos aspectos de la vida que van de la mano y hay que vivir con ellos", dijo.

Actualmente se encuentra haciendo un intercambio estudiantil en Israel: es miembro de una asociación LGBTIQ+ alemana llamada Tamar y de otras ONG´s que se comprometen con temas de su interés como Keshet Deutschland y Coexister Deutschland.

Además viaja por diferentes sinagogas del mundo para hablar no sólo de judaísmo, también de sustentabilidad y feminismo.

Retomando sus palabras: "Si tuviera que aconsejarle a alguien que se siente expulsado o no aceptado dentro del judaísmo por su elección sexual u otro tipo de elección válida le diría que trate de no compararse con otras personas, porque todos somos diferentes. Le sugeriría que trate de a poco de moverse dentro de ese mundo que tanto quiere para desarrollarse y que encuentre personas que lo entiendan".

"Lo importante es sentirse bien en nuestro propio espacio y la religión debe acogernos a todos sin distinción", concluyó.

¿Qué opinas de la combinación de estos mundos?

Fuente: Marie Claire