El espacio y todas las actividades que se realizan en él, siempre han generado curiosidad. Entre ellas, el tema de cómo van al baño los astronautas. Seguramente te lo has preguntado alguna vez. Lo cierto es que en el espacio no hay gravedad, por lo que las deposiciones son complicadas. Es una de las curiosidades que quizás no sabías y vamos a explicarte a continuación.

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Uno de los retos de la exploración espacial

Los astronautas deben ajustarse a un modo de vida complicado fuera de la órbita de nuestro planeta. Requieren de suministro de oxígeno, alimentarse en condiciones infrecuentes e incluso cumplir necesidades fisiológicas.

Las naves y estaciones espaciales albergan una tripulación que perdura semanas, meses e incluso años sin gravedad y en condiciones muy peculiares. El récord es de 435 días y pertenece al cosmonauta ruso Valeri Polyakov.

Valeri Polyakov permaneció en órbita entre los años 94 y 95. Por su parte, el récord de la NASA (EEUU) es de 355 días y lo tiene el astronauta Mark Vande. En todo ese tiempo, se requiere orinar y cumplir ciclos digestivos.

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La tecnología para ir al baño en naves espaciales

Ha sido un camino de ensayo y error, donde los astronautas han sido “conejillos de indias”. Al respecto, haremos un repaso por las diversas soluciones que las agencias espaciales han usado para este problema.

- En 1961, el norteamericano Alan Shepard se convirtió en el segundo hombre en ser lanzado al espacio (luego del ruso Yuri Gagarin). Confesó “haber vaciado su vejiga en sus calzoncillos”.

- Durante los años 60 e inicios de los 80, se usaron “pañales, bolsa y receptores de orina”.

- A inicios del siglo XXI, la NASA presentó otra solución: un excusado que sellaba su contenido. De esa manera, los desechos orgánicos quedaban detenidos. No obstante, no dio buenos resultados y se descartó.

- Finalmente, en 2018 se creó otro inodoro espacial, el cual logra succionar la orina y las heces, evitando que estos desechos “floten por la ausencia de gravedad”. Hasta ahora, ha sido la solución más acertada.

Fuente: Adobe Stock

El nuevo inodoro costó 23 millones de dólares

Desarrollar el sistema de succión, así como su instalación de este inodoro, implicó todo un desembolso monetario. Hasta ahora, es la mejor manera de que las deposiciones de los astronautas se puedan controlar.

Como vemos, ha costado bastante resolver esta cuestión. La exploración espacial tiene muchas circunstancias colaterales, mismas que se deben atender con tecnología de punta para resolver la cotidianidad de los cosmonautas.

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¿Te gustaría viajar fuera de la órbita terrestre? Pues, ya sabes cómo se solventa el tema de las necesidades fisiológicas. Recuerda que es un periplo sin gravedad, lo cual cambia muchas cosas a las que estamos acostumbrados.

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