El sargazo que llega masivamente a las playas del Caribe mexicano suele aparecer como una imagen del problema ambiental. Enormes acumulaciones de algas que cambian el paisaje, afectan las actividades turísticas y, cuando permanecen demasiado tiempo en la costa, pueden generar impactos sobre la calidad del agua y los ecosistemas. Pero en Playa del Carmen hay quienes en lugar de considerar al sargazo únicamente como un residuo que debe retirarse, buscan convertirlo en materia prima.

La iniciativa es impulsada por Sargazo Sandals, una marca fundada por Mario Alberto Robledo Garavito y María Alvarado, que comenzó desarrollando sandalias y ahora trabaja en otros productos de calzado que incorporan sargazo en combinación con materiales como EVA, plástico, PET y polipropileno. El proyecto apunta a alcanzar una producción de hasta 100.000 pares mensuales, según sus impulsores.

Según explican, la idea nació primero desarrollando una suela y después comenzaron a experimentar con diferentes combinaciones de materiales hasta llegar a las sandalias y otros productos.

Sargazo Sandals

¿Cómo se convierte el sargazo en zapatos?

La biomasa de sargazo debe atravesar diferentes etapas antes de convertirse en un material que pueda incorporarse a un producto industrial.

Sargazo Sandals trabaja en este proceso junto con Grupo Ensol. De acuerdo con los datos, por cada 5.000 kilos de sargazo recolectado se obtienen aproximadamente 200 kilos de pulpa y polvo. Es el polvo el que posteriormente se incorpora a las fórmulas utilizadas para fabricar el material.

Según la marca, esos 200 kilos de materia prima procesada permiten obtener aproximadamente una tonelada de pellet. A partir de cada tonelada se podrían fabricar entre 700 y 1.300 pares de zapatos, dependiendo del producto y de la formulación utilizada.

El objetivo es que una biomasa que hoy requiere enormes esfuerzos de recolección y disposición pueda ingresar a una cadena productiva. Pero el sargazo no reemplaza por completo a otros materiales. En el proyecto se combina con polímeros y otros componentes necesarios para conseguir las características mecánicas que requiere el calzado.

Eso significa que el desafío es desarrollar procesos capaces de aprovecharla a escala y de manera ambientalmente conveniente.

No es la primera vez que el sargazo llega a un par de zapatos

La idea de utilizar esta macroalga para fabricar calzado no es completamente nueva en México.

En 2019, la empresa Renovare Ocean presentó un modelo de tenis cuya suela incorporaba PET reciclado y sargazo recolectado en las costas de Quintana Roo. Para cada par se utilizaban, según la empresa, entre cinco y ocho botellas de PET y alrededor de 100 gramos de sargazo.

El Banco Interamericano de Desarrollo también documentó el caso de Renovare Ocean como una de las iniciativas vinculadas al aprovechamiento del sargazo en el Caribe. Según el organismo, la empresa desarrolló una tecnología para integrar el sargazo a polímeros destinados a fabricar suelas: la biomasa se recolecta, se lava para retirar arena, se seca, se tritura y luego se incorpora al material.

Esto muestra que la búsqueda de alternativas para aprovechar el sargazo lleva varios años y que el calzado es uno de los sectores donde se está intentando darle una segunda vida.

Sargazo / Pexels

El sargazo también puede convertirse en fertilizante

El calzado no es la única alternativa que está surgiendo en el Caribe mexicano.

En Puerto Morelos, otra empresa comenzó a transformar sargazo en fertilizante orgánico y en junio de 2026 concretó una exportación comercial hacia Estados Unidos. La compañía aseguró tener además contratos con clientes de Colombia y Ecuador y proyectó ampliar sus mercados hacia Europa y Brasil.

El interés por encontrar usos comerciales para esta biomasa también llegó al Gobierno mexicano. En agosto de 2026, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales anunció el impulso de un Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar en Puerto Morelos, destinado a promover proyectos que transformen el sargazo en biofertilizantes, biocombustibles, materiales para construcción y otros productos.

¿Puede el sargazo convertirse en una solución ambiental?

La respuesta no es tan sencilla como podría sugerir el concepto de "economía circular".

Convertir un residuo o una biomasa problemática en materia prima puede reducir la cantidad de material que termina acumulado en las costas y, al mismo tiempo, generar actividad económica. Pero para que el modelo sea realmente sustentable es necesario analizar cómo se recolecta el sargazo, cuánto combustible se utiliza para transportarlo, cómo se procesa, qué materiales se combinan con él y qué ocurre con el producto cuando termina su vida útil.

También es importante distinguir entre aprovechar el sargazo que llega a las playas y extraerlo deliberadamente del mar. El primero puede contribuir a resolver un problema de acumulación costera; el segundo podría tener consecuencias ecológicas si afecta organismos y nutrientes asociados a estos ecosistemas.

Quizás el cambio más importante esté en preguntarnos ¿qué pasa si aquello que hoy vemos como un residuo puede convertirse en materia prima sin dejar de ser tratado como parte de un ecosistema?