En 1994, Calvin Klein anunció que dejaría de utilizar pieles en las colecciones de su empresa homónima, convirtiéndose así en una de las primeras grandes marcas de ropa en hacerlo. Ahora, 24 años después, la empresa matriz de Calvin Klein está poniendo al día el resto de sus marcas; Global Brands Group anunció que ya no venderá pieles a través de ninguna de sus marcas.

Global Brands Group, una empresa con sede en Hong Kong, es propietaria de Aquatalia y otorga licencias a más de una docena de marcas de moda, entre ellas Calvin Klein, Kenneth Cole, Juicy Couture, Frye, Katy Perry, Karen Millen, Taryn Rose y AllSaints. Todas las marcas que figuran en la lista ya no venderán ningún producto con piel, aunque otros materiales provenientes de animales, como la piel de oveja y el cuero, seguirán estando permitidos.

Este grupo de la industria de la moda, que ya había prohibido la lana de angora y la piel de avestruz después de conversaciones con PETA, ahora se une a cientos de diseñadores y minoristas de primera línea -incluyendo a Burberry, Gucci, Versace y Michael Kors- en la prohibición de las pieles.

“Celebramos la decisión de Global Brands Group por su decisión compasiva de prohibir las pieles, lo que demuestra que el futuro de la moda es vegano", sostuvo la vicepresidenta ejecutiva de PETA, Tracy Reiman. "PETA insta a todos los minoristas a que satisfagan la creciente demanda de alternativas lujosas y libres de crueldad o que sean rechazados por compradores éticos, que simplemente no quieren que se abuse de los animales y se les mate por abrigos, collares o esposas”, agregó.

Según informó la organización antiespecista, los animales de las granjas de peletería en China -el mayor exportador de pieles del mundo- pasan toda su vida confinados en jaulas de alambre en donde están tan apretados que solo pueden dar unos pocos pasos en cualquier dirección.

Además, los criadores de animales (de los que luego se usarán sus pieles) utilizan los métodos de matanza más terribles, incluyendo la rotura de cuello, la asfixia, el envenenamiento y la electrocución genital. Los animales a veces siguen vivos y luchando cuando los trabajadores los cuelgan por las piernas o la cola para despellejarlos.

No solo la peletería es cruel con los animales, sino que es un proceso altamente dañino para el ambiente. La cría de animales en estas granjas deja alrededor 2.7 millones de toneladas de heces y orina producidas cada año, según la organización Fur for Animals. Estos residuos se convierten en contaminación para las comunidades que rodean las granjas; sin mencionar que los recursos necesarios para mantener a los animales aumentan la huella del comercio, así como la práctica cargada de químicos de procesar la piel.

Además de las emisiones y la contaminación causadas por las granjas de peletería (así como el impacto de la captura de animales vivos en la vida silvestre), el impacto ambiental de la piel es 28 veces mayor que el del poliéster.

Fuentes

Green Matters