Todos nos hemos aferrado alguna vez a algo del pasado por más tiempo del que hubiera sido ideal. Quizá a esa ex pareja en la que todavía sigues pensando, o a ese viejo sueño que ya no te representa. Es que es difícil soltar el pasado, porque no se trata solamente de dejar ir a una persona, un trabajo o una situación. Es, ante todo, aceptar que hemos cambiado.

Soltar el pasado implica soltar una versión vieja de nosotros mismos para darle espacio a una nueva, que nos representa, que ha evolucionado, que se ha permitido crecer. Y eso, aunque así dicho suena precioso, da mucho miedo. Asusta mirar para adelante: siempre es más cómodo quedarse quieto donde uno está, aunque la esté pasando mal.

Pero el único camino posible es hacia adelante, y lo único sobre lo que tienes incidencia es en el ahora. Así que es momento de dejar de preguntarte “¿Qué hubiera sido si…?”, y empezar a preguntarte qué puedes empezar a hacer hoy por ti. Y para eso, tienes que soltar lo que te pesa.

No te preocupes. Parece difícil, pero al final te damos una herramienta poderosa para lograrlo.

Soltar el pasado duele, pero de ese dolor renacemos

Antes de seguir tienes que saber esto: soltar el pasado duele. No tienes que creer que es posible hacerlo sin sufrir. Estás dejando ir algo que ya no estará en tu vida. Sea una persona, un trabajo, un sueño, una etapa… En cualquier caso, te estás despidiendo de algo para siempre. Es un pequeño duelo.

Sin embargo, el dolor eventualmente pasará. Debes atravesarlo, y no solo desaparecerá, sino que tú saldrás fortalecido. En cambio, si te quedas donde estás, terminarás destruyéndote lentamente.

A veces, estas cosas funcionan como las adicciones. Sí, es más fácil seguir como estamos que decidirnos a cambiar. Pero si no cambiamos, estaremos desperdiciando la corta vida que tenemos. ¿No vale la pena enfrentar el dolor para tener una vida nueva y de más valor?

5 cosas que puedes hacer para soltar tu pasado

Es importante que sepas que aquí no hay fórmulas mágicas. Todo depende de tu voluntad de convertirte en alguien mejor. Sin embargo, algunos recursos pueden ayudarte a empezar y a tomar la decisión. Aquí te ofrecemos cinco consejos para que lo consigas.

A veces no tomamos dimensión real de qué es lo que nos mantiene aferrados al pasado. Tal vez crees que ya has superado a tu ex pareja, pero descubres que tienes la casa llena de objetos que te la recuerdan. O tal vez piensas que una situación es la que te ata, y luego descubres que se vincula con otra, que es todavía más fuerte. Determina exactamente qué quieres soltar para empezar a trabajar en ello.

Cuando tomes la decisión de cambiar, tu cabeza comenzará a poner resistencia. Entonces, aparecerán muchos pensamientos negativos. Deberás prestar mucha atención a cuando aparezcan e intentar detenerlos.

A veces lo más difícil de soltar es no haber podido decir todo lo que queríamos. Esa sensación de que nos quedan muchas cosas por hablar es quizá la que nos impide continuar. ¿Qué tal si lo escribes? Poner las cosas por escrito es sanador y te permitirá sacar de adentro tuyo todo eso que sobra.

Imagina que la persona o situación a la que le has escrito está delante tuyo. Léele la carta en voz alta. Al principio te costará, quizá te den ganas de llorar o de gritar. Hazlo. Lee la carta en voz alta tantas veces como sea necesario, desahógate. Será liberador.

Una vez hecho eso, despídete de esa situación quemando la carta. Verás que te sientes mucho mejor y más fuerte.

Repite el proceso tantas veces como necesites.

Y a ti, ¿Qué situación te está costando soltar?

Fuentes:

Psico Emocionat