Por primera vez, un ADN logra una condena por tráfico de un león: se trata de un hito histórico para la biodiversidad mundial.
En Zimbabue, pruebas genéticas permitieron sentenciar a cazadores ilegales y marcan un antes y un después en la lucha contra el tráfico de fauna. En este sentido, la ciencia acaba de escribir una página histórica en la protección de la vida silvestre. Por primera vez en el mundo, un análisis de material genético fue la prueba clave para lograr una condena judicial por la caza y comercio ilegal de un león en el país africano
El caso, ocurrido cerca de las Cataratas Victoria, podría convertirse en un precedente global en la lucha contra el comercio ilegal de especies.
Cómo el ADN permitió identificar a un león cazado ilegalmente
Los traficantes creyeron que no dejarían rastro. Sin embargo, las garras y otras partes incautadas fueron sometidas a análisis forense por el laboratorio del Victoria Falls Wildlife Trust, con apoyo de organizaciones especializadas en combatir el tráfico de fauna.
Gracias a técnicas avanzadas de genética, los científicos lograron reconstruir el perfil completo del animal y compararlo con bases de datos de leones previamente identificados. El resultado fue concluyente: las piezas pertenecían a un león cazado ilegalmente mediante un lazo.
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Por qué esta condena marca un precedente mundial
En muchos países, la simple posesión de partes de animales no siempre alcanza para probar el delito. La clave está en demostrar que provienen de un ejemplar cazado ilegalmente. En este caso, el ADN fue la prueba irrefutable que permitió establecer el origen del animal y vincularlo con la actividad criminal y los responsables recibieron 24 meses de prisión.