Por: DW

En cuanto al futuro de la energía nuclear, hay dos noticias de principios de año que parecen venir de mundos diferentes: mientras que Alemania cierra tres de las seis últimas centrales nucleares que le quedan,la Comisión Europea da a conocer un plan en el que las inversiones en centrales de gas y nucleares se considerarán respetuosas con el clima bajo determinadas condiciones.

Desde el acuerdo logrado en 2011, en Alemania avanza el abandono de la energía atómica de manera silenciosa. A diferencia de décadas anteriores, esto ya no es motivo de acaloradas controversias, sino más bien un anuncio menor.

  • Presión desde París

Bruselas, por su parte, siente la presión de Francia, donde funcionan 58 centrales nucleares y el suministro nacional se basa en esta energía. El presidente Emmanuel Macron ha aprovechado hábilmente el vacío de poder temporal provocado por el cambio de gobierno en Alemania para impulsar una revalorización de la energía nuclear. Y las posibilidades de que Alemania pueda cambiar algo son bajas.

Esto pone particularmente a Los Verdes en un serio problema dentro del nuevo gobierno alemán. El inicio de 2022, desde el punto de vista de la política energética, con una revalorización de la energía nuclear, equivale a una traición para Los Verdes y sus votantes.

Los partidarios de las centrales nucleares llevan años defendiendo el supuesto carácter sostenible del funcionamiento de los reactores, porque estos no producen gases de efecto invernadero. Lo que es cierto es que, a diferencia de las centrales de carbón, las centrales nucleares no emiten dióxido de carbono durante su funcionamiento.

  • Contaminación nuclear

Sin embargo, también es cierto que la extracción de uranio produce gases de efecto invernadero. Y la energía atómica no tiene absolutamente nada de sostenible cuando, tras accidentes de centrales nucleares como los de Chernóbil en 1986 y Fukushima en 2011, regiones enteras quedan por mucho tiempo inhabitables y quienes deben pagar por los enormes daños de las catástrofes son las personas, y no la industria.

protesta

Lo que también se olvida por completo en el debate de la UE  sobre la energía nuclear es la gigantesca tarea a la que se enfrentan todos los países que operan o han operado centrales nucleares en cuanto a la eliminación de los residuos radiactivos. También en Alemania, la búsqueda de un depósito final de residuos es una cuestión que ocupará a varias generaciones, por no hablar del proceso en sí, que costará miles de millones.

¿Es la energía nuclear una forma sostenible de producir electricidad? Más bien, lo contrario. Incluso una posible nueva construcción de reactores es tan cara que la frase "ahorro de recursos" está simplemente fuera de lugar.

  • Una derrota para Los Verdes

Cuando se trata del gas las cosas son muy diferentes. Alemania fijó ambiciosos objetivos sobre el abandono de la energía nuclear y la eliminación del carbón, que el nuevo gobierno quiere adelantar de 2038 a 2030. Si esto funciona, el país tendrá que depender del gas como energía puente durante mucho tiempo si es que no quiere importar electricidad, o energía nuclear de Francia.

Los Verdes se enfrentan a su próxima derrota si es que el canciller alemán, Olaf Scholz, sigue siendo partidario del gasoducto ruso Nord Stream 2, algo que probablemente no cambiará. 

Entonces, ¿hay un renacimiento de la energía nuclear? No es así. Esencialmente, en los países que operan centrales nucleares, se está prolongando la vida útil de las plantas viejas. Los planes para construir nuevas centrales están fracasando en su mayoría, debido a sus inmensos costos.

Pero el hambre de energía en el mundo es inmensa y seguramente volverá a aumentar después de la pandemia del coronavirus. China, en particular, cuenta con todo tipo de fuentes energéticas, no solo renovables, sino también de combustibles fósiles y energía nuclear. 

Sin embargo, a largo plazo, los Estados se apoyarán en las energías renovables, por más que se haga lobby por las viejas formas de producción energética. Tras el debate de Bruselas, también es importante esperar a ver cuántos inversores quieren realmente invertir en formas de producción de energía obsoletas. La mayoría de los grandes fondos ya se han retirado del carbón por sus daños al planeta, y es muy probable que ya no tengan ganas de mantener durante algunos años más con vida una tecnología antigua de tan alto riesgo.