Los 13 añosmarcan una de las edades más incómodas cuando vemos la vida en retrospectiva. Elcambio de la niñez a la adolescencia, la personalidad de cada uno de nuestrosamigos -que a veces parecen estar adelantados por años acerca de nuestras ideas- y esesentimiento de que ya no somos pequeños pueden ser bastante duros. Y solo pensamos en que necesitamos libertad.

Basta conrecordar fielmente esa edad para saber que nuestros hijos no son muy diferentesa como nosotros fuimos, y que justo como ellos, nosotros ansiábamos mucho más delo que sabíamos que podíamos tener.  Sin embargo yasabemos demasiado como para otorgar todas las libertades que alguien de 13 añosquiere, incluso puede que a veces se acuse a los padres de sobreproteger a sushijos, o de limitarlos en cosas que ya deberían saber o hacer. Por eso, los expertos dicen que esta es una edad a la que ya deben llegar sabiendo lassiguientes cosas.   

El dinero cuesta

Los niños pequeños pueden ver el dinero como algo mágico, pero un chico más grande que ya lleva su propio dinero al colegio para comprar un refrigerio necesita saber que cuesta conseguirlo.

No es lo mismo que un niño pueda contar con dinero ilimitado o no contar con nada de dinero porque a sus padres se les acabó, que si sabe de antemano de cuánto dispone por mes para sus gastos, e incluso puede conseguir algo extra si ayuda en casa o en el vecindario con algunas tareas.

Aquí también se debe enfatizar la importancia de pensar a futuro, por lo que cierta cantidad deberá ser destinada para sus ahorros, mismos que cuando se le entreguen lo harán mucho más feliz.  

Cocinar algo simple

Desde pequeños alejamos a los niños de la cocina por los cuchillos o las llamas, pero luego se nos olvida que crecen y llegan a cierta edad sin siquiera saber cocinar un huevo. En la época en la que cualquier cosa la puedes conseguir para calentarla inmediatamente en el microondas, es importante que sepan el valor de la comida nutritiva y que aprendan a cocinar por lo menos cinco platillos básicos que los sacaran de cualquier apuro.  

Las acciones tienen consecuencias

Si se les acaba el dinero se les da más, si hacen una falta, se les perdona, si no hacen una tarea, la hacen por ellos. La peor forma de educar a un niño es darle todo lo que quiere, cuando quiere. Hay que guiarlos al camino del éxito a través de responsabilidades.  

Puede que las primeras veces que no se les despierte, no sufran consecuencias, pero si realmente se quieren hacer responsables, deben saber que las consecuencias de no despertarse con una alarma es que tendrán que apresurarse al arreglarse e incluso comer un desayuno menos elaborado.  

Aprender a dialogar

A esa edad lo que más quieren demostrar es que no son unos niños. Eso puede ser lo mejor que te pase, porque así pueden aprender a comunicarse sin querer arrancarse el cabello. La comunicación efectiva es de dos vías y como una persona madura, debes saber que ellos buscarán atacar. Sin embargo, al demostrarles que son escuchados, que sus comentarios son tomados en cuenta y que se les puede confiar información personal que no se le dice a los niños, sentirán el honor de ser tratados como adultos.  

Hay que tomar en cuenta que muchos niños pueden ser mucho más reacios a comunicarse efectivamente por lo que no hay que desistir tras los primeros intentos.  

Limpieza en todos los sentidos

Hay una edad para todo y mientras más crecen, los niños pueden tener obligaciones más complejas. No hay nada como alguien de 13 años que no sabe tender su cama, mientras que otro ya está cortando el pasto de su patio y el de sus vecinos. Mientras los niños de cuatro años pueden ayudar recogiendo ciertas hierbas, los más grandes pueden aprender lo esencial de jardinería.  

Por otra parte a los 13 años los cambios hormonales son los más grandes, por lo que los padres pueden optar por hablar casualmente sobre ciertos hábitos de limpieza corporal, misma situación que abre la ventana a la incómoda pero necesaria plática de sexualidad.  


Sentido de la orientación

Aunque sean muy pequeños para aprender a manejar, no lo son para conocer su ciudad y sobre todo su barrio. Muchos adolescentes comienzan a expandir sus horizontes y cada vez salen más lejos de casa. Deben aprender acerca de colonias, calles, direcciones y cómo regresar siempre sanos a su hogar.  


No es la escuela sino su educación

La idea de que lo único por lo que tienen que preocuparse es la escuela es tan anticuada como ilógica. Aunque no tengan los problemas de un adulto, su cerebro pocas veces tiene la educación como lo más importante en sus vidas. Necesitan comprender que no se trata sólo de las calificaciones sino de los conocimientos. La mejor forma de lograrlo es dándoles a entender cómo es que cada materia que cursan sí tiene un uso en la vida diaria.  

Lo más importante es que antes de los 13 años sean completamente responsables de sus tareas y proyectos. Los padres helicóptero, esos que siempre están al pendiente de los trabajos que sus hijos tienen que hacer, son los más responsables de que sus hijos no aprendan.  


Natalie Shears escribió acerca de lo que le gustaría decirle a su yo de 13 años. Entre algunos puntos estaba el que leyera, comprendiera su cuerpo, no subestimara su inteligencia pero tampoco creyera que lo sabe todo y que dejara de jurar que nunca ha probado una gota de alcohol o que sus labios no han tocado un cigarrillo.

¿Tú qué le recomendarías a alguien de 13 años?