Andre Agassi y Brooke Shields se casaron el 19 abril 1997. “Tanto Andre como yo estábamos en puntos de inflexión en nuestras vidas cuando nos conocimos”, contó años después Brooke Shields en sus memorias There Was a Little Girl. “Él acababa de pasar por una operación de muñeca y no sabía si podría volver a jugar al tenis de nuevo; yo buscaba desesperadamente reflotar mi tambaleante carrera. Y nos estábamos enamorando por fax”.

Ella era una actriz famosa desde antes de que pudiera mantenerse en pie. Ambos tenían relaciones complicadas con sus padres

En ese momento Agassi no sabía si su futuro iba a pasar por seguir siendo tenista, tras atravesar una cirugía de muñeca. Fue criado por un padre obsesivo y dictatorial que se había empeñado en conseguir que sus hijos fuesen estrellas del tenis. Andre fue el único de sus hermanos que acabó convertido en profesional de primer nivel a los 16 años. A través de extremadas exigencias por parte de su padre, su estabilidad mental fue destrozada, teniendo como resultado ansiedad y tendencias depresivas con las que tendría que lidiar toda su vida y sobre todo hizo de él una contradicción andante: una estrella rica, famosa y exitosa gracias al tenis, un deporte que odia porque es la prolongación del sueño de su padre y a él jamás se le permitió tener otro.

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Debido a estas razones y a la ruptura con su novia en esa época, estaba en un momento especialmente crítico cuando conoció a Brooke. En ese momento, la actriz se encontraba en ese momento en Sudáfrica rodando Nacidos para la libertad, aislada de todo, y solo podían comunicarse a través del fax.

“Así fue como empezó. Faxes de ida y vuelta, correspondencia de larga distancia con una mujer a la que no conocía. Pasamos, en pocos faxes, de un flirteo inocente a compartir nuestros secretos más íntimos”.

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Al terminar el rodaje de Nacidos para la libertad, la actriz regresó de Sudáfrica y pudieron salir a cenar a un restaurante italiano de Los Ángeles: el encuentro no decepcionó a ninguno de los dos. Él dijo sobre Brooke: “Posee elegancia natural, carisma y es, sorprendentemente, muy divertida. Es cinco años mayor que yo, más mundana, más consciente del mundo que la rodea, pero a la vez desprende un aire de inocencia, de cierto desvalimiento que me lleva a querer protegerla”. “De inmediato detecto unas vibraciones raras. De manera instintiva sé, independientemente de lo que acabe ocurriendo, que esa mujer y yo nunca nos llevaremos bien”.

Pese a que sus películas de la actriz iban por un camino, la imagen de su persona iba por otro: su madre la instó a proclamarse virgen en su biografía (un libro publicado antes de que fuera mayor de edad), y a asegurar que quería esperar a casarse para tener relaciones. “Era la virgen de América”, recuerda ella.

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El apoyo incondicional de Andre a Brooke fue fundamental para creer en sí misma, en su talento y en la posibilidad de un éxito futuro para ella.

“Toda mi relación con él fue muy necesaria. Me dio la primera prueba de libertad de mi madre. Es una persona devota, dulce y buena, pero tenía un demonio, un gran sufrimiento interior. Pero por otro lado me trató de maravilla a mí, a mi madre y a todos los que amaba. Es realmente un gran ser humano”.

“Al día siguiente de casarme, ya sabía que me había equivocado” sostuvo Brooke. Confesó que estaba en un avión privado con destino a Los Ángeles y las Vegas antes de ir a Florida de mini luna de miel cuando empezó a sentirse inundada de miedo y tristeza. Manifestó que no podía ni formar una frase y de repente se dio cuenta que no quería estar casada, quería tener una boda porque quería juntar a toda la gente que amaba. Amaba a Andre pero no estaba segura de desear la vida que llevarían. Su marido ya llevaba 24 horas sintiendo lo mismo.

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En enero de 1999, fueron a cenar juntos al Restaurante Matsuhisa, y allí se desencadenó la ruptura. Brooke Shields lloraba: “No soy feliz, no somos felices. No lo somos desde hace mucho tiempo. Y no sé si lo seremos alguna vez si seguimos juntos”.

Todavía no había llegado el divorcio cuando Andre Agassi empezó a cortejar a la mujer de sus sueños, a la que admiraba como fan y como mujer: Steffi Graf. Cuando Agassi se sinceraba con alguien y confesaba “odio el tenis”, la respuesta de su interlocutor solía ser “no, no lo odias de verdad” o “¿Cómo vas a odiarlo?”. La de Steffie fue “Claro, ¿y quién no?”. Dos años después, en 2001, se casaron en una ceremonia tan privada como pública había sido su primera boda.

En una ocasión, Brooke Shields se acercó a ver a su ex, y cuando supo que él estaba saliendo con Graf, se despidió y nunca volvieron a verse. También en 2001, Brooke se casó con el productor Chris Henchy y se convirtió madre, luego de mucho sufrimiento. Su hija Rowan nació tras siete fecundaciones in vitro y un aborto

Brooke Shields ha dicho que no quiere que sus hijas sean modelos ni actrices, al menos de pequeñas; Andre Agassi ha expresado públicamente que espera que sus hijos no sean tenistas.

Fuente: Vanity Fair.