Tal vez una delas cuestiones por las que el budismo es tan llamativo desde hace más de mediosiglo es porque pone en tus manos el control de tu destino. En lugar deobligarte a través de castigos y amenazas, te ayuda a entrar a tu mente y verque todo lo que crees que está mal, no es más que cuestión de percepción.  

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Es por eso quemucha gente ha recurrido a las enseñanzas de Buda para cerrar ciclos, despedirse y de una vez por todas, dejar ir. Para la filosofía que habla de laimpermanencia, de renacer sin apegos, esto no debe ser muydifícil. Todo comienza con un pequeño paso y lo único que puede suceder es queencuentres la paz interior que creías perdida.  

Toda existencia es insatisfactoria

El sufrimiento es inevitable, la felicidad eterna no existe y eso es algo que hemos dejado de creer en el mundo occidental lleno de publicidad y antidepresivos que le pone un precio a nuestros sueños. Aceptar que vivimos buscando algo imposible es lo primero que necesitamos para dejar ir.  

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El sufrimiento proviene del deseo, el apego y la ignorancia

Nuestra cultura es una cultura del deseo. Se nos enseña a desear desde que somos bebés. A los dos años un niño ya puede tener marcas favoritas, por lo que no puedes sentirte culpable por crecer con cierto grado de banalidad. Pero al aprender que hay otros caminos, puedes cambiar.

Desear solo nos convertirá en personas más egoístas, apegadas a lo que no necesitan e incluso manipuladoras (el deseo de querer que alguien esté con nosotros).  

El sufrimiento puede ser vencido

Cambiar nuestra percepción de las cosas es un paso importante, nos demuestra que las situaciones a las que nos aferrábamos no tienen que quedarse atrás, sino que giran sobre su propio eje. Esa persona que no quieres dejar atrás tal vez tiene que recorrer su propio camino, si se encuentran en un futuro o se alejan aún más, no puedes forzarlo. El cambio es inevitable y eso es bueno; de él solo viene la transformación y ése es un camino para terminar con el sufrimiento.  

Hay un camino para lograrlo

El budismo es un noble camino que te lleva a autodescubrirte y que transforma tu vida para siempre. Pero incluso si no deseas entrar totalmente en sus costumbres y religión (este cuarto punto implica buscar el nirvana), te ayuda a entender que la aceptación de los puntos anteriores junto a un balance en tu nueva vida es la clave para realmente desapegarte de lo que no necesitas.  

El budismo sí es una religión, pero puede ser tomado como un estilo de vida, pues su propósito nunca es egoísta. Aprender sus verdades y transformarse constantemente harán de ti una nueva persona lista para sobrellavar todas las adversidades.