Hemos querido sondear las siguientes preguntas: ¿de verdad a los gatos no les gusta el agua por naturaleza? ¿Es algo innato? ¿O quizás aprendieron a huir del agua en su contacto con los humanos?

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Algunos datos acerca de los “gatos domésticos”

Los gatos que se tienen como mascotas poseen una historia interesante. Todos descienden de gatos monteses del norte de África. De ahí; pasaron a Europa, Asia y América con el paso de los siglos.

Es en el norte africano donde ocurre el entrecruce de razas y la relación con los humanos, lo cual dio como resultado un animal domesticado. Tal vez, sea en el Antiguo Egipto donde esto más se evidencia.

Los egipcios adoraban a los gatos. En cierta medida, estos felinos les eran de ayuda: eliminaban a las plagas de roedores. Algo de gran utilidad en los graneros del Nilo, los cuales tenían muchos cereales.

Entendiendo la relación de los gatos domésticos con el agua

Hay que ir al inicio genealógico del gato doméstico actual: los gatos monteses del norte de África. En los hábitos de esos felinos tal vez hallemos el encono de los gatos actuales por el agua.

- La mayoría de los gatos tienen la capacidad de nadar. Por ende, no es un miedo al agua, sino que se trata de algo diferente.

- En el norte de África los climas son cálidos y áridos, diferentes a las regiones centrales y del sur de ese continente; donde existen selvas y sabanas.

- Lo anterior hace que los gatos del norte africano no estuviesen acostumbrados a un ambiente húmedo y sus cuerpos se mantenían secos casi todo el tiempo.

- Estamos hablando de gatos monteses: eran cazadores hábiles. Tener el pelaje mojado les restaba habilidad para saltar o correr.

- Para los gatos, lamerse es una manera de asearse y reconocer su propio cuerpo. Otros animales se zambullen en el agua para limpiarse, pero los gatos prefieren lamerse para eso.

- En el norte de África, los gatos desarrollaron la capacidad de mantenerse en un ambiente de poco líquido. Por eso, se lamen y prefieren mantenerse secos.

- Los primeros humanos en tener gatos, también eran del norte africano. Esas personas no usaban la poca agua para lavar a sus mascotas. Por ende, esta domesticación inicial no acostumbró a los felinos al agua constante.

¿Es posible que a un gato doméstico le guste el agua?

Los gatos no son animales que se “lancen un chapuzón” o que “salgan a correr bajo la lluvia”. Pero, sí es posible acostumbrarlos a un baño: hay que hacerlo con paciencia y sin empaparlos en exceso.

Importante: luego de bañar al gato, hay que secarlo. Lo que estos felinos detestan es el pelaje húmedo. Si, luego de bañarlos, se dejan con el pelo mojado, ya no querrán bañarse de nuevo.

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¿Has visto cómo reacciona un gato ante el agua? Pues, en ciertos casos se ponen muy molestos y agresivos. Con lo detallado en este texto, se entiende algunas causas de este comportamiento felino.

Fuente: El Confidencial