El mate es una bebida muy popular en varios países de América del Sur, como Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile y Brasil. Se trata de una infusión obtenida a partir de las hojas secas y trituradas de la yerba mate. Estas se colocan en un recipiente ¡también! llamado mate y se consume a través de una bombilla, con agua caliente.

La historia del mate se remonta a los pueblos originarios de América del Sur, que ya lo consumían antes de la llegada de los colonizadores europeos. Los guaraníes, por ejemplo, utilizaban el mate como bebida ritual y medicinal.

Durante la época colonial, el mate se popularizó entre los colonos españoles y portugueses, que lo consideraban una alternativa al té. Con el tiempo, el consumo de mate se extendió por toda América del Sur. Hoy, es una tradición arraigada en la cultura popular, aunque predomina en Argentina y Uruguay.

[También te puede interesar: Tras las huellas del 10: la historia de Escolástico, el doble de Diego Maradona.]

En la actualidad, el mate es una bebida muy valorada por sus propiedades estimulantes y nutritivas. Se lo considera como un superalimento que estimula el sistema inmunológico, y parece ser que, aunque es tan estimulante como la cafeína, la mateína del mate se consume de forma más diluida y gradual, por lo que no tendría tanto impacto sobre nuestro cuerpo como el café. Además, su consumo está asociado a la amistad y la convivencia, ya que suele compartirse en grupos que se turnan para beber del mismo recipiente.

En definitiva, se trata de una bebida con una larga historia y un gran significado cultural en América del Sur. Su sabor amargo y suave aroma lo hacen único e inconfundible, y su valor comunitario lo convierte en un verdadero tesoro para aquellos que lo disfrutan.