Los pilotos y científicos suizos Bertrand Piccard, de 58 años, y André Borschberg, de 63, lograron una hazaña que nadie había conseguido antes: con un plan en etapas, pudieron dar la vuelta al mundo en un avión solar.

Pero la importancia de esta hazaña va más allá de marcar un récord o de coronar a los protagonistas como grandes aventureros: lo que Bertrand y André demostraron es que los viajes de larga distancia en aviones sin combustible son posibles.

Bertrand y André hicieron el viaje en 17 etapas a bordo del Solar Impulse II comenzando en marzo de 2015. Pero para lograrlo necesitaron de años de trabajo: se propusieron iniciarlo en 2003, y desde ese momento hicieron todo para conseguir el financiamiento y la tecnología. 

El aterrizaje final fue en Abu Dhabi, el martes 26 de julio de 2016 a las 4:00 a,m locales.

En todo el recorrido, que llevó 504 días, el avión  voló más de 510 horas, durante las que recorrió más de 40.000 kilómetros.

¿Cómo funciona?

El avión está hecho de fibras de carbono y mide 72 metros. Funciona únicamente con energía solar, que alimenta los dos enormes paneles que están sobre las alas, formados por 17.000 células solares.

Está equipado por baterías, de modo que puede funcionar perfectamente de noche, y tiene cuatro hélices. Los días cubiertos de nubes no son un problema para los aviones solares porque pueden volar sobre ellas. 

Este primer viaje costó mucho dinero (se calcula que unos 90 millones de dólares), pero es el primer gran precedente para alentar a la investigación y al desarrollo de este tipo de tecnología.

De este modo, quizás en algunos años podremos estar viajando en aviones solares que, como el Solar Impulse, no dependan del combustible y no produzcan emisiones contaminantes.

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