La Reserva Fundo Cheñue es un santuario para la Selva Valdiviana que resiste y renace: el sur de Chile está lleno de maravillas naturales, pero pocas son tan frágiles y tan imprescindibles como ese bosque lluvioso templado que cubre desde la costa hasta las montañas y que alberga especies únicas en el mundo.
UNA HISTORIA REPETIDA
La Selva Valdiviana, uno de los bosques templados lluviosos más antiguos y biodiversos del planeta, sufrió una pérdida acelerada en las últimas décadas. Desde la colonización europea hasta la expansión reciente, las plantaciones forestales, la urbanización y los incendios redujeron a menos del 40% de su extensión original, fragmentando en parches que destruyen la continuidad ecológica.
VALORAR LA COMPLEJIDAD Y EL MISTERIO
Es un problema cuando se confunde complicado con complejo. Este ecosistema alberga árboles milenarios (alerces de más de 3.000 años), especies emblemáticas como el pudú, el monito del monte (un fósil viviente), pumas, ranitas de Darwin, carpinteros negros, una extraordinaria diversidad de hongos, líquenes y helechos.
Este ecosistema es uno de los reservorios de agua dulce y carbono más importantes del Cono Sur. Su desaparición no solo erosiona esta riqueza biológica, sino todos los servicios ecosistémicos que nos regala.
Conservar la Selva Valdiviana no es solo un acto de amor por la naturaleza: es una estrategia vital para la resiliencia climática, la economía local y el bienestar humano. La protección de estos bosques.
LAS PERSONAS QUE SUMAN
Claramente hay modelos sustentables, pero ningún modelo genera impacto a largo plazo si no es gestionado por gente genuina y comprometida. En está reserva particular Ricardo encarna el propósito del proyecto. Su presencia no es anecdótica, sino una pieza fundamental.
Su pasión es contagiosa y hace recordar a esos buenos profesores que por su manera de enseñar transmiten la pasión y en consecuencia el conocimiento. Ricardo reconoce los sonidos, identifica los rastros, detecta cambios diminutos en el comportamiento de los árboles o del clima.
Acompaña a los visitantes con la serenidad de quien está en su casa y entiende que cada caminata es una oportunidad de crear un aliado más para la conservación. Y está nota es nuestra manera de agradecer su trabajo.
Ricardo nos enseñó lo vital que es proteger la Selva Valdiviana porque cumple funciones que no se pueden reemplazar:
- Alberga especies endémicas que no existen en ningún otro lugar del mundo.
- Regula el ciclo del agua, almacenando y liberando humedad de forma natural.
- Previene la erosión y estabiliza sus suelos frágiles.
- Captura enormes cantidades de carbono, ayudando a mitigar el cambio climático.
- Es un reservorio de diversidad genética crucial para el futuro de la vida en la Tierra.
TE PUEDE INTERESAR: Activistas pintan colmillos de elefantes para protegerlos