Con la llegada del verano, el calor y la humedad crean el escenario perfecto para la proliferación de mosquitos. En Argentina y gran parte de Latinoamérica, estos insectos no solo generan molestias, sino que también representan un riesgo sanitario real por la transmisión de enfermedades como el dengue, zika y chikungunya. Sin embargo, alrededor del mosquito circulan numerosos mitos que generan falsas sensaciones de seguridad y, en muchos casos, provocan que las personas descuiden las verdaderas medidas de prevención.
Rubén Abud, con más de 50 años de experiencia en la fumigación y control de plagas; titular de New System SRL, advierte que “la desinformación es uno de los principales aliados del mosquito. Pero cuando la gente cree en soluciones mágicas o mitos populares, baja la guardia y el problema se agrava”.
MITO 1: “Los mosquitos solo aparecen en zonas con mucha vegetación”
Este es uno de los errores más frecuentes. Los mosquitos pueden reproducirse en cualquier lugar donde haya agua estancada, incluso en entornos urbanos.
Baldes, macetas, bebederos de mascotas, canaletas tapadas, tapas de botellas y hasta pequeños charcos pueden convertirse en criaderos ideales.
“No hace falta vivir cerca de un parque o un descampado para tener mosquitos. Muchas veces el foco está dentro de la propia casa o en la del vecino”, explica Abud
MITO 2: “Si uso repelente, ya estoy protegido”
El repelente es útil, pero su efecto es temporal y no elimina el problema de fondo.
Además, el uso exclusivo de repelente no elimina los mosquitos ni ataca el problema de raíz.
“El repelente protege a la persona, no al entorno. Si el mosquito sigue reproduciéndose, el riesgo sigue estando”, aclara Rubén Abud. Por eso, el control ambiental y la eliminación de criaderos son claves
MITO 3: “Los mosquitos pican solo de noche”
Falso. Si bien algunas especies son más activas durante la noche, el mosquito Aedes aegypti, principal transmisor del dengue, pica principalmente durante el día, especialmente en las primeras horas de la mañana y al atardecer.
Este mito es particularmente peligroso porque lleva a descuidar la prevención durante el día, justo cuando el riesgo es mayor. Ventilar ambientes, usar protección y mantener controles activos debe ser una práctica constante, no solo nocturna.
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MITO 4: “Las plantas aromáticas ahuyentan a los mosquitos”
Citronela, albahaca, lavanda, menta. Muchas personas confían en estas plantas como barrera natural contra los mosquitos. La realidad es que su efecto es mínimo o prácticamente nulo en ambientes abiertos.
“Pueden aportar un leve efecto repelente si se usan en forma de aceites concentrados, pero una maceta no va a resolver una infestación”, señala Abud. Confiar exclusivamente en soluciones naturales suele generar una falsa tranquilidad
MITO 5: “Si fumigo una vez, el problema se termina”
Otro error común. La fumigación profesional es una herramienta fundamental, pero no funciona como un acto aislado. El control efectivo del mosquito requiere un enfoque integral que incluya:
- Diagnóstico del entorno
- Eliminación de criaderos
- Tratamientos periódicos
- Seguimiento y prevención
“Una sola intervención puede bajar la población momentáneamente, pero si no se acompaña con hábitos correctos y controles, el mosquito vuelve”, afirma Rubén Abud, quien cuenta con décadas de experiencia en saneamiento ambiental a través de New System SRL
Además, manifiesta la importancia de tener en cuenta las condiciones meteorológicas, como el viento, en que puede alterar las fumigación en espacios abiertos.
“No hay mucho que se pueda hacer si se fumiga cuando hay viento” remarca Ruben Abud
MITO 6: “El mosquito solo molesta, no es peligroso”
Este es, quizás, el mito más grave. El mosquito no es solo una molestia: es un vector de enfermedades potencialmente graves. Minimizar su impacto lleva a descuidar medidas básicas de prevención y a reaccionar tarde ante brotes epidemiológicos.
Según Abud, “cuando el mosquito se vuelve parte del paisaje cotidiano, se naturaliza el riesgo. Y ahí es cuando los casos aumentan
Consejos reales para prevenir el mosquito en verano
Más allá de los mitos, hay acciones concretas que sí funcionan y que los especialistas recomiendan aplicar de forma constante:
- Eliminar cualquier recipiente que acumule agua
- Limpiar canaletas y desagües
- Cambiar frecuentemente el agua de bebederos
- Usar mosquiteros en puertas y ventanas
- Complementar con tratamientos profesionales preventivos
- No esperar a que el problema sea visible para actuar
Desde New System SRL, Rubén Abud insiste en que la prevención es siempre más efectiva —y económica— que actuar cuando la infestación ya está instalada.