¿Tendrías un bebé o agregarías más hijos a tu familia si el gobierno te enviara un cheque para ayudar a cubrir los gastos? Los programas gubernamentales que pagan a los padres por tener niños están apareciendo en más y más países como una estrategia para combatir la disminución de las tasas de natalidad. Finlandia, uno de los países menos densamente poblados del mundo, es una de las naciones que se ha unido a esta tendencia recientemente.

Son muchas las razones por las que las personas están decidiendo tener menos hijos, o incluso ninguno, ya sean problemas de salud, por preferencia personal, o porque han decidido dedicarse enteramente a sus carreras profesionales, entre otros motivos.

¿Te atreverías a viajar a otro país para procrear con tu pareja, con la garantía de que se te pagará anualmente por cada hijo que tengas allí? Si es así, hay dos nombres finlandeses que debes recordar: Lestijärvi y Miehikkälä.

10 mil euros por hijo

En 2012, Lestijärvi se dio cuenta de que tenía un problema de falta de bebés. En el pequeño pueblo rural, que tiene una población de aproximadamente 750 personas, había nacido un solo bebé el año anterior. Entonces, os líderes entendieron que su población estaba amenazada por su tasa de natalidad en descenso.

"Siempre habíamos prestado atención a cuántos bebés nacerían el año siguiente", dijo Paula Jokela, maestra del pueblo, a BBC. "Cuando notamos que en realidad había un solo bebé nacido en Lestijärvi, eso alarmó a todos".

Como el segundo municipio más pequeño de la parte continental de Finlandia, Lestijärvi decidió implementar una medida radical para aumentar su población en disminución: pagar para que sus ciudadanos tengan bebés. ¿El valor? 10.000 euros por bebé, pagado durante 10 años.

La municipalidad de Miehikkälä, con una población de aproximadamente 1.932 personas, también se unió al plan. Se estima que casi el 30% de la población del lugar tiene más de 65 años. Combinado con la baja natalidad, no cabe duda de que las cifras seguirían disminuyendo a menos que se tomaran medidas drásticas.

Allí, las autoridades decidieron que pagar 1.000 euros al año por 10 años sería la mejor manera de incentivar nuevos nacimientos, y tenían razón.

Un éxito rotundo

En Lestijärvi, el impacto de esta medida en la tasa de natalidad fue inmediato: en el período de 2013 a 2018, la ciudad fue testigo del nacimiento de 55 nuevos bebés, una auténtica explosión de natalidad, considerando que en los seis años anteriores el número total de nacimientos fue de 33.

Casi todas las familias que reciben este dinero para niños se han quedado en Lestijärvi y probablemente tengan la intención de estar allí durante los diez años que dura el beneficio. Actualmente, el municipio paga casi 50.000 euros al año en subsidios por hijos.

Kerttu es el nombre del único bebé que nació en el pueblo durante el 2011, y las autoridades quisieron agradecerles a sus padres por haberles informado sobre el problema, de manera que en 2013 también acordaron otorgar este beneficio a la familia del pequeño.

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El dinero se paga a razón de 1.000 euros por año y la condición básica es que la familia (al menos un guardián legal) debe permanecer viviendo en la ciudad durante este período. El derecho a este beneficio expira si todos los tutores legales del bebé se mudan a otro municipio.

Adicionalmente, el bono se paga individualmente por cada hijo. Es decir, se multiplica si los padres tienen más de un niño.

Otros países que lo hacen

Los demógrafos estudian las tasas de natalidad como una medida de estabilidad: las personas tendrán hijos si sienten que tienen seguridad laboral, una economía estable y se sienten apoyados para formar una familia. La disminución de la población puede ser señal de inestabilidad económica.

Finlandia no es el único ni primer país en otorgar incentivos monetarios para incrementar la natalidad. Estonia, Italia, Japón y Australia son algunos de los países que también les pagan a los padres por tener hijos. Otros métodos para reforzar las tasas de natalidad incluyen un mayor acceso a la atención infantil, y licencias de maternidad o paternidad mejor pagadas y más largas. También es importante desmontar la dinámica tradicional de género al empoderar a las mujeres para que tengan trabajo y al mismo tiempo tengan hijos.

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En Estonia, las familias son recompensadas por tener más hijos: cuanto más grande es la familia, más dinero reciben. Mientras tanto, China está luchando para recuperarse de la disminución de las tasas de natalidad, resultado de la “regla del hijo único” que se desmanteló en 2016 después de 37 años, incrementándose a dos hijos por familia.

Lestijärvi y Miehikkälä tampoco son las únicas localidades de Finlandia que necesitan de más bebés. La falta de recién nacidos está convirtiéndose en un gran problema para Finlandia. En 2018, la tasa de natalidad bajó por octavo año consecutivo.

Ahora, cada vez más ciudades compiten entre sí para promover los nacimientos y el crecimiento de su población, ya sea por medio de pagos o de beneficios fiscales a las familias.

Fuente:

Foreigner Finland

VIX

BBC

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