Durante sigloslos elefantes fueron usados para transportar gente y realizar trabajos pesados,pero no fue hasta hace algunas décadas que la moda hizo que estos animalescomenzaran a trabajar en la industria turística. Hace 100 años, había cerca de100 mil elefantes en el reino de Tailandia, hoy son poco más de tres mil lascriaturas que sobreviven en esas tierras.

El sorprendentenúmero de animales que ha desaparecido tiene a quién culpar, al hombre. No hayotro ser que se atreva a enfrentarse a uno de los mamíferos más grandes del mundo,pero el hombre ha logrado, a través de la caza indiscriminada y la explotación,que sea casi imposible encontrar elefantes salvajes en el mundo.  

La realidad es quelos elefantes en cautiverio sufren demasiado. Son golpeados con picas en lacabeza y amarrados con cadenas que no les permiten moverse con libertad. Pero lopeor de todo es que su espíritu es aplastado cruelmente.

Son magníficos einteligentes animales que nunca llegan a demostrar su verdadero potencial, puesdesde pequeños sufren de abusos psicológicos que los hacen dóciles einofensivos, pero sólo porque están aterrados de que si se comportan de otramanera puedan ser golpeados nuevamente.

A través de losaños, la práctica de montar elefantes en bosques y selvas o de verlos en circosse popularizó, pero ahora la conciencia acerca de esto ha hecho que las cosascambien.

En Tailandia cada vez son más los refugios de elefantes donde vivenlibres y felices. La gente los visita, pero a través de distintas medidas deseguridad (como el que los grupos sean pequeños y toda la gente se vista igualpara no asustar a los elefantes) se garantiza el cuidado de los animales.

En lugar de unsitio de tortura, parecen un "spa" para los elefantes, quienes son alimentados porlos visitantes, tienen caminatas que refuerzan el ejercicio diario quenecesitan y reciben baños de lodo que los mantienen hidratados bajo el fuertecalor asiático.

Es necesario quela ley proteja a los animales y persiga a los responsables, pues además deelefantes, hay quienes sedan tigres y leones para que otros puedan posar conellos o quienes maltratan a pequeños simios, para que sonrían y vistan ropa quelos hace ver “tiernos” y “lindos”. Detrás de esa sonrisa hay miles degolpes y torturas que no pueden expresar.

Sobre todo, es importante tomarconciencia acerca de la naturaleza de los animales. No es su hábitat y no es suinstinto ser tan dóciles, no hay que creer que es a través de buenos tratos quese llega a eso.

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