Un modelo matemático definió los 26 años como la mejor edad para casarse. Parece un poco extraño usar herramientas de cálculo para esta deducción, pero al parecer el resultado está muy bien sustentado.

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Este trabajo fue publicado en un libro titulado Los Algoritmos de la Vida

Sus autores son Tom Griffiths y Brian Christian. Es importante indicar que es un cálculo muy objetivo, que al mismo tiempo tiene un detalle: estandariza a todos los seres humanos, sin considerar posibles variantes.

No obstante, esta homogeneización es necesaria para hacer el algoritmo. Por otra parte, no evalúa la utopía del amor eterno; pues lo sentimental es valorado de manera práctica. Es un cálculo pragmático.

Este modelo matemático sido bastante comentado. El tema de la edad siempre se ha vuelto una preocupación en una sociedad que valora la juventud. Nadie desea pasar el momento ideal para hacer algo y sentirse fuera de tiempo.

amor naturaleza

¿Cómo se hizo la deducción de la edad matrimonial?

Los capítulos del libro Los Algoritmos de la Vida hacen una explicación bastante detallada. Al respecto, mostramos algunas de las consideraciones explicadas en el texto:

- Una persona promedio dedica entre sus 18 y sus 40 años a buscar una pareja.

- El algoritmo indica que cuando se ha usado el 37% de ese tiempo es cuando la persona está en su mejor instante para concretar un matrimonio.

- El rango de edad serían entonces los 26 años.

- Este trabajo acota ambos géneros, sobre todo teniendo en cuenta que en esa edad las mujeres tienen mejor fertilidad.

- Entre inicios de los 20s e inicios de los 30s las personas ya han terminados sus carreras profesionales, teniendo mejor capacidad financiera.

- Este algoritmo asume una relación a largo plazo, donde la pareja puede ver crecer a sus hijos y tener nietos.

Como vemos, es un cálculo de cuestiones ideales. Tal vez, es una edad que muchos ya suponían. No obstante, ahora tiene el apoyo de una deducción racional y científica.

Fuente: Pixabay

¿Y qué pasa con lo afectivo?

El algoritmo tiende a descartar cuestiones subjetivas. Y es que imposible calcular el éxito de una relación afectiva. Hay que tener algo en cuenta: esa visión de la pareja es una cuestión muy occidental.

En Asia o el Medio Oriente, por ejemplo, los matrimonios no se pactan en lo sentimental. Más bien, por cuestiones tan pragmáticas. Por lo tanto, lo que nos suena gélido y nada empático de este algoritmo se aplica en otros escenarios.

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¿Deseas saber más acerca de este trabajo? Pues, lo mejor es leer el libro Los Algoritmos de la Vida; un texto fácil de leer y con explicaciones detalladas.

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