Reconozcámoslo. Ni el día tiene 48 horas; ni somos máquinas que pueden permanecer constantemente en proceso (¡hasta ellas se agotan!). Es normal que sintamos cansancio o que, en ciertos momentos, percibamos que estemos más bajos de energía.
Viajar nos mueve por dentro, y no solo por fuera. Nos invita a replantearnos la vida que llevamos y que queremos construir. Pero si elegimos volver a casa, no todas las lecciones que aprendimos deben quedar en un cajón de recuerdos. En esta nota te compartiré 10 de las enseñanzas que puedes seguir poniendo en práctica para vivir con el espíritu de un viajero. n
¿Sabías porqué cada vez que alguien bosteza, te contagias y también lo haces? Un hallazgo que permite entender algo que siempre nos preguntamos cada vez que sucede.
Mientras algunos padres se mueren de miedo tan solo al pensar que su hijo se acerque a la piscina, estos grabaron el momento justo en el que su pequeño, que todavía usa pañal, se desenvuelve libremente en el agua.
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