Falco y Carlo muestran alegría al encontrar lo que buscan: un cadáver de águila descompuesto, un trozo de carne envenenada o huevos embadurnados en veneno. La pareja de perros rastreadores ayuda a descubrir la caza ilegal de animales salvajes. Sus hallazgos los entregan a conservacionistas húngaros. Últimamente, los dos perros han estado especialmente ocupados.

El confinamiento durante la pandemia ha sido una bendición para algunos animales salvajes, como ciervos y linces, que se han asomado a ciudades habitualmente bulliciosas. Sin embargo, según los conservacionistas, con menos testigos potenciales alrededor, también ha aumentado la caza ilegal, la captura y el envenenamiento de animales.

Los "delitos contra la vida silvestre” suelen evocar imágenes de pangolines comercializados ilegalmente en China, o de rinocerontes cazados furtivamente en África. Pero también es un problema en Europa.

Aves rapaces en peligro

En la Unión Europea, todas las aves rapaces están protegidas. Con algunas excepciones, es ilegal matar estas aves o destruir sus nidos. Sin embargo, el ser humano sigue siendo una amenaza para su supervivencia.

"Según los estudios, debería haber unas 300 parejas de aguilucho pálido en Inglaterra, pero en realidad solo hay unas 10 o 15. La razón de ello es la caza ilegal”, dice Mark Thomas, jefe de investigación de la Real Sociedad Británica para la Protección de las Aves a DW.

Muchas condenas por persecución de aves rapaces han sido relacionadas con la industria del tiro. Las aves de presa pueden ser el objetivo por su supuesta amenaza para otras especies de caza, como faisanes, urogallos y liebres, que se cazan como alimento o por afición. Además, sus puestas son muy apreciadas por coleccionistas de huevos.

Según Thomas, los informes de delitos contra la vida silvestre han aumentado mucho durante el confinamiento. Su equipo ha estado más ocupado que en los últimos 20 años.

urogallo

Alistando perros para proteger a las águilas

La caza ilegal de aves de presa también ha aumentado en Hungría y Eslovaquia. Birdlife Hungría informa sobre 77 aves, entre ellas el águila de cola blanca y el águila imperial oriental, que fueron encontradas envenenadas entre enero y abril de 2020. Eso es más del doble del promedio de los últimos cuatro años.

"Es difícil decir por qué ha habido un aumento, pero es posible que la gente piense que la policía está demasiado ocupada como para vigilar los delitos contra la vida silvestre en este momento”, explica Márton Árvay, de Birdlife Hungría, a DW.

Las organizaciones de conservación de aves en Europa continental utilizan cada vez más perros para combatir este tipo de delitos. Los perros olfatean cadáveres y huelen pesticidas tóxicos prohibidos como el carbofurano.

Según la Protección de Aves Rapaces de Eslovaquia, el número de disparos y envenenamientos había disminuido drásticamente desde que la Policía eslovaca comenzó a utilizar perros rastreadores. Sin embargo, la organización ha informado sobre un aumento del número de disparos a aves rapaces durante el confinamiento.

aguila

Cooperando con cazadores

En el Reino Unido, esta ola de delitos podría desencadenar un debate muy esperado sobre la matanza de aves de presa.

Muchos conservacionistas de la isla desearían multas y penas de prisión más altas para la caza de aves de rapiña. Algunos también exigen licencias para cotos de caza, donde se cacen animales salvajes especialmente criados.

Las organizaciones de caza británicas sienten que han sido injustamente convertidas en chivos expiatorios. La Asociación del Páramo del Reino Unido manifestó a DW que no toleran la caza de aves de presa.

En Hungría, según Márton Árvay, la persecución de aves rapaces había disminuido hasta este año. Atribuye la disminución a los proyectos europeos de conservación HELICON LIFE y PannonEagle LIFE, que trabajan activamente con los cazadores para concienciar sobre la importancia de estas especies. También están investigando cómo se pueden proteger mejor las aves de presa.

"Hemos trabajado estrechamente con asociaciones de caza para aumentar el hábitat de las especies silvestres. El objetivo era garantizar que hubiera una abundancia de caza y con ello reducir el conflicto", cuenta Árvay a DW. "La mayoría de los cazadores tienen ahora una mejor percepción de las aves de presa”.

Árvay y su equipo esperan que esta buena relación con los cazadores continúe después del confinamiento.

Caviar ilegal

No solo las aves han sido blanco de ataques en los últimos meses. En Rumania, Bulgaria y Ucrania también ha aumentado la pesca ilegal.

esturion

El esturión ha existido desde la época de los dinosaurios, pero ahora se encuentra entre las especies más amenazadas. En el pasado, el caviar de esturión del Danubio se vendía legalmente en toda Europa, pero la construcción de presas y la sobrepesca provocaron una reducción de las poblaciones a un 1 por ciento de las cifras anteriores.

Ahora, todas las especies de esturión están protegidas. Pero según Jutta Jahrl, jefa de proyecto de WWF para el proyecto Life de la UE sobre el esturión del Danubio, ha habido un aumento de la caza furtiva de este pez durante el confinamiento.

"Lamentablemente, debido a la pandemia muchas personas de la zona están perdiendo sus empleos, y recurren a la pesca del esturión por desesperación”, cuenta Jahrl a DW. "El caviar de esturión tiene un alto precio como bien de lujo”. Como el turismo y otras industrias se han detenido debido a la expansión de la COVID-19, no han faltado clientes que han buscado caviar en el mercado negro.

El equipo de Jahrl sigue trabajando para evitar que especies en peligro de extinción como el esturión se extingan.

Mientras tanto, el destino de aves rapaces como el águila imperial oriental está, en cierta medida, en las patas de perros como Falco y Carlo, que recorren las grandes llanuras de Hungría deseosos de descubrir nuevas escenas del crimen. Sus adiestradores, sin embargo, esperan que sus futuras búsquedas sean menos fructíferas que en los últimos meses.

Fuente: Claire Wordley para DW