La sequía de los últimos meses nos ha demostrado que el problema del acceso al agua está cada vez más cercano a nosotros. Ya no se trata de algo anecdótico que pasa allá en el Norte del país, a 800 kilómetros de nuestras casas. Hoy, las presas que abastecen a la Ciudad de México están casi secas y las imágenes que vemos en los medios muestran las evidencias del cambio climático.

Sin embargo, ya llegó la temporada de lluvias y hemos visto también muchas imágenes de inundaciones aquí y allá. Granizadas y grandes tormentas se producen constantemente. Cualquiera pensaría que ya con esto terminó la sequía y asunto resuelto.

La verdad es que no. Si bien se han presentado lluvias, éstas no son suficientes y tampoco es que se concentren en las presas que abastecen a la ciudad o que el agua llegue a los mantos acuíferos de donde se extrae en su mayoría el agua.

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Ya no se trata sólo de que “le cerremos a la llave” o pongamos la cubeta bajo la regadera para recuperar el agua mientras se calienta. La emergencia climática continúa y por eso siguen vigentes las 10 recomendaciones que ha planteado el Colectivo Agua y Clima, integrado por 32 organizaciones, entre ellas Greenpeace México, para que este tema se resuelva de fondo:

1. Educación socioambiental permanente con perspectiva crítica situada en esta cuenca.

2. Cosecha y gestión de la lluvia, sobre todo en las zonas de la ciudad donde más falta el agua.

3. Conservación y protección de suelos de infiltración e inyección al acuífero en áreas adecuadas.

4. Disminución en el consumo y ahorro de agua (vivienda e industria).

5. Reúso y tratamiento de agua con un sistema descentralizado y distribuido, descarga cero a nivel metropolitano, normatividad de plantas de tratamiento y descargas privadas.

6. Reparación a fondo de la red de abastecimiento de agua y drenaje.

7. Regeneración y conservación de ecosistemas (bosque de agua, cañadas, barrancas, manantiales, humedales, ríos urbanos y cuerpos de agua).

8. Participación ciudadana y comunitaria en el ordenamiento territorial y planes hídricos.

9. Gestión de riesgos hídricos y climáticos con indicadores y monitoreo de avance progresivo en la Ciudad y las 16 alcaldías.

10. Definición de microcuencas de atención prioritaria con justicia social, respeto a derechos humanos y atendiendo a la vulnerabilidad de diferentes sectores.

Es cierto que cuidar el agua en nuestros hogares es fundamental y debemos seguirlo haciendo porque forma parte de un gran esfuerzo para enfrentar el cambio climático y sus consecuencias. Pero llegó la hora de hacer algo más; de mayor alcance y con la sociedad organizada.

Por eso, el Colectivo Agua y Clima ha hecho estos planteamientos y afirma que la respuesta debe de venir de un trabajo conjunto entre los ciudadanos y las autoridades. Se trata de algo mucho mayor: de recuperar la cuenca en su conjunto y el esfuerzo debe ocuparnos a todos.