Un grupo de científicos determinó que hay una serie de desafíos que azotan al mar Mediterráneo, todos relacionados con el cambio climático y sus consecuencias. Diversos arrecifes de corales están sufriendo blanqueamientos como resultado de la contaminación, mientras que las medusas proliferan sin control por la falta de depredadores y por su capacidad de sobrevivir en aguas tibias y contaminadas. Estos son solo dos ejemplos.

A pesar de que corresponde a menos del 1% de la superficie marina del mundo, el Mediterráneo contiene casi la décima parte de la fauna marina y casi la quinta parte de la flora marina del mundo. Como resultado, cualquier evento destructivo que ocurra en allí puede tener efectos catastróficos sobre la biodiversidad marina global.

En particular, hay cuatro efectos negativos que está sufriendo el Mediterráneo a causa del cambio climático que fueron descritos en este estudio, realizado con la colaboración de más de tres docenas de centros de investigación ambiental y marina.

Olas de calor marinas

El calor excesivo causado por el efecto invernadero no se concentra solo en la superficie, sino que también es absorbido por el mar. Desde los años 80, las olas de calor marinas mediterráneas han afectado a 93 especies distintas, casi la mitad de las cuales eran esponjas.

Los expertos del estudio, liderado por el Instituto de Ciencias del Mar (ICM) de Barcelona, estiman que desde 1979 hasta 2017, ocurrieron 676 eventos de mortalidad masiva causados por olas marinas de calor.

Incremento del nivel de acidez

La acidificación del agua es la disminución de su pH, que deriva de las emisiones de dióxido de carbono. Los mares y océanos de todo el globo han absorbido aproximadamente un tercio de todas las emisiones de dióxido de carbono desde la época preindustrial (hace casi 300 años), lo que ha hecho que las aguas sean hoy un 26% más ácidas que a mediados del siglo XVIII.

Las esponjas marinas han sido las más afectadas por las olas de calor (Fuente Shutterstock).

Proliferación de especies tropicales

El aumento de las temperaturas ha llevado a que el Mediterráneo experimente un incremento en las proliferaciones de especies de afinidad tropical. El pez león (Pterois miles), por ejemplo, es nativo de las lagunas y los arrecifes del océano Índico tropical y del Pacífico occidental, pero miembros de esta especie fueron avistados por primera vez en el Mediterráneo hace unos siete años.

Los primeros ejemplares se detectaron en Turquía, Israel, el Líbano y Chipre. Tres años más tarde, la especie ya había llegado a Grecia, Italia y Túnez gracias a su gran capacidad de adaptarse a nuevos territorios. La presencia de especies no nativas puede modificar el funcionamiento del ecosistema Mediterráneo.

Eventos meteorológicos extremos

Los eventos meteorológicos extremos son eventos climáticos que ocurren fuera de temporada y que tienen una intensidad superior al promedio, como lluvias excesivas que causarían inundaciones o sequías extremas.

La crisis climática también es responsable de que fenómenos meteorológicos extremos sean cada vez más frecuentes e intensos en el Mediterráneo. La Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA), anteriormente conocida como gota fría, es uno de ellos.

Estos eventos se dan a finales de verano y durante el otoño. Como resultado del choque del calor y la humedad acumulados en las capas bajas de la atmósfera con el frío de las capas más altas, se producen tormentas y aguaceros torrenciales.

Al igual que el resto del planeta, la vida marina también está sufriendo las consecuencias del cambio climático. Pero el mar Mediterráneo, por su enorme concentración de biodiversidad en un espacio relativamente pequeño, está sufriendo efectos particularmente violentos e inesperados.

La destrucción de los hábitats amenaza con destruir el hogar de las especies endémicas de este mar, es decir, las que solo existen ahí y en ningún otro lugar del mundo.

Fuente:

Frontiers in Marine Science