Nueva Zelanda seguirá el camino de Italia en materia de educación y cambio climático: si bien no será obligatorio, a partir de este año, todas las escuelas de Nueva Zelanda tendrán acceso a materiales sobre la crisis climática generados por las principales agencias científicas del país.

Además, se incluirán herramientas para que los estudiantes puedan practicar el activismo a su manera y aprendan a procesar los sentimientos de eco ansiedad -el temor y la angustia crónicos al "fin del mundo"- que puede sufrirse como consecuencia del calentamiento global.

Este nuevo plan de estudios situará a Nueva Zelanda en la vanguardia de la educación sobre el cambio climático en todo el mundo, en un contexto en el que los gobiernos -inclusive los de sus países vecinos, Australia y Reino Unido-, están siendo objeto de críticas por la falta de una enseñanza sobre la crisis climática.

En 2019, Italia fue el primer país del mundo en convertir en ley los programas educativos que abordan el cambio climático y la sustentabilidad. Y, a partir de este año, los educadores comenzarán a capacitarse para implementar el nuevo módulo a partir de septiembre.

El reclamo de los jóvenes

"Hemos recibido pedidos de muchos maestros alrededor del país de que brindemos este material, porque los niños ya están en la conversación sobre el cambio climático", expresó James Shaw, el ministro de Cambio Climático de Nueva Zelanda y uno de los líderes del Partido Verde, al diario The Guardian.

"Están viendo cosas en las redes sociales a diario y ninguna de ellas es buena noticia, y la sensación de impotencia que se deriva de ello es extremadamente angustiosa", agregó el ministro.

2019 fue el año en el que los jóvenes fueron los protagonistas del activismo ambiental: impulsados por Greta Thunberg, la activista sueca y creadora del movimiento mundial, Fridays for Future, millones de estudiantes escolares y universitarios de todo el mundo, incluyendo Nueva Zelanda, faltaron a la escuela para participar en huelgas climáticas.

"Los jóvenes se sienten traicionados y abandonados por las generaciones mayores por su falta de acción en el tema climático, y la preocupación por ello ha provocado cada vez más ansiedad y depresión", advirtió en septiembre un grupo de psicólogos británicos.

¿Qué se enseñará?

El material del nuevo plan de estudios ayudará a que los estudiantes de entre 11 y 15 años puedan mantener un "termómetro de sentimientos" que los ayude a manejar sus emociones, aprender a cómo transformar la negatividad en una charla más positiva consigo mismos y la frustración, en acción y respuesta.

"Es importante ayudar a los niños a ver que este es un problema que se puede arreglar y que la gente está trabajando en ello, y que hay algo que pueden aprender de todo esto para su propio futuro", dijo Shaw.

Otra herramienta del plan de estudios ayudará a los estudiantes a crear y llevar a cabo un plan de acción sobre un tema ambiental en particular, como la creación de un "jardín comestible".

Según Chris Hipkins, ministro de Educación, el plan de estudios "explica el papel que desempeña la ciencia en la comprensión del cambio climático, ayuda a comprender tanto la respuesta a éste como sus impactos -mundiales, nacionales y locales- y explora las oportunidades de contribuir a reducir y adaptar su impacto en la vida cotidiana".

Fuentes

The Guardian