Aunque en tu casa no tengas un jardín, puedes crear de todas formas una huerta orgánica en macetas donde puedas cosechar tomates, bananas, mangos, mandarinasberenjenas, frutillas y otros vegetales o frutas

Pero además de ser nuestros alimentos, las plantas purifican el aire y llenan de vida y alegría el hogar, otorgando además un detalle decorativo a todos los ambientes. 

Las palmeras, han sido, desde tiempos muy antiguos, algunas de las plantas más utilizadas con este fin ornamental. Estas plantas rústicas y resistentes se han usado para embellecer las ciudades, pero también pueden hacerlo en tu propio hogar si aprendes cómo germinar sus semillas para cultivarlas tú mismo. 

Las especie datilera (Phoenix dactylifera), originaria de climas cálidos e introducida en América por los españoles, tiene la capacidad de adaptarse a diferentes condiciones climáticas, ¡y poder cultivarse en macetas!

Para germinar las semillas de palmera datilera, puedes buscar sus frutos (los dátiles) en una planta, o bien adquirir algunos. 

Además de ser comestibles, estos frutos son utilizados medicinalmente para desintoxicar el intestino, o para calmar los dolores de garganta y resfriados. Pero aquí utilizaremos solo las semillas de su interior. 

Para el germinado, quítales la pulpa (si no lo haces, podría causar moho) y colócalas en agua para descartar las que floten. Aquellas que se hundan deberás mantenerlas en remojo con agua templada por unos días. Procura cambiar el agua a menudo y no te preocupes de que se pudran, ya que precisarán mucha humedad para germinar. 

Luego, deberás colocarlas en una bolsa y añadir un poco de agua (dos cucharadas). Si la cierras y mantienes en un sitio cálido y oscuro, la humedad se condensará en las paredes de la cubierta y, junto con la temperatura, facilitarán el germinado que podrá durar alrededor de dos meses. 

Una vez que comiencen a germinar, deberás plantarlas. Es preferible hacerlo en primavera, ya que el clima facilitará su crecimiento. 

Puedes hacerlo en pequeños contenedores hasta que crezcan las primeras hojas y luego transplantarlas, o directamente hacerlo en una maceta profunda con mezcla de tierra a base de turba y arena gruesa para asegurar un buen drenaje y favorecer el crecimiento de las primeras raíces que suelen ser muy delicadas. 

Luego, haz un orificio en la tierra con tus manos y coloca las semillas, cubriéndolas con una cantidad de sustrato equivalente al doble de su diámetro.

Por último, riega y procura, en adelante, mantener la tierra siempre húmeda. 

Coloca tu maceta en el exterior, por ejemplo en un balcón, patio o terraza. Pero ten cuidado de no exponerla, al comienzo, al sol directo, para no dañar la planta. Intenta hacerlo de manera paulatina. 

Luego de unos meses, verás que comienzan a salir los primeros brotes. Cuando hayan crecido lo suficiente (en aproximadamente tres años), podrás plantarlas en tierra firme si lo prefieres, o incluso sacar una a una las ramas y replantarlas por separado para tener más palmeras en tu hogar.