Cuando cocinamos, generamos residuos: parece algo inevitable. Pero en realidad, cuando nos organizamos bien, casi nada en la cocina es basura, porque todo puede continuar su ciclo con una nueva utilidad.

Para todos aquellos que tenemos jardín, huerto o huerto en macetas (o incluso unas pocas plantas), hay una gran forma de aprovechar al máximo los residuos que generamos en la cocina, y es convirtiéndolos en fertilizantes caseros, fungicidas o insecticidas.

Ya hemos visto que podemos hacer  té de plátano, té de patata o sin ir mas lejos, prepararnos nuestro propio humus de lombriz. Hoy es el turno del huevo. Vamos a aprovechar de manera muy sencilla las cascaras de huevo, que tienen ciertos elementos y características que nos van a venir muy bien para las plantas.

Todos estos remedios caseros nos ayudan a mejorar la salud de nuestras plantas aprovechando lo que antes era un residuo. Además podemos mejorar muchísimo este té si agregamos una cucharada de sales de epsom que son ricas en magnesio y sulfato y que nos ayudan a incrementar la producción de clorofila y a ayudar a que las plantas usen mejor el fósforo y el nitrógeno que tienen disponible en el suelo.

Para este té o infusión vamos a necesitar, por cada 2 litros de agua, 6 cascaras de huevo.

Cada 100 gramos de cáscara de huevo, obtendremos aproximadamente estos nutrientes:

El calcio nos ayuda a controlar la acidez de nuestro suelo y se puede combinar con cualquiera de los fertilizantes caseros que hemos mencionado anteriormente: té de plátano, té de patata o posos de café. Si no lo utilizamos todo, podemos conservarlo en una botella cerrada en un lugar fresco, aunque como con cualquier remedio es mucho mejor siempre utilizarlo cuanto antes. Puede llegar a aguantarnos unos 3 meses. Así que atentos al vídeo, porque es muy sencillo de preparar y en poco tiempo lo tendremos listo para usar.