El FSO Nabarima, es un monstruo oxidado de la empresa petrolera PDVSA que ha sido abandonado desde hacía varios años en el mar Caribe. Pero, ahora este buque venezolano se hunde cargado con más de un millón de barriles de petróleo. El suceso ha desconcertado a grupos ambientalistas que aseguran podría generarse un desastre ambiental de proporciones históricas.

Las aguas azul turquesa a lo largo de las costas venezolanas y varias naciones vecinas del Caribe, serán las primeras en verse perjudicadas por el derrame de petróleo. Así lo aseguran expertos marítimos y críticos del gobierno venezolano. Por lo que la empresa PDVSA, decidió enviar un buque este martes a la instalación flotante de crudo para realizar una transferencia del producto.

se prevé una catástrofe

Esta semana el buque petrolero se inclinó 5o hacia un costado frente a una costa remota de Venezuela lo que desató renovados llamados internacionales. Diversos grupos ambientalistas expresaron su enorme preocupación por el posible derrame de los 1,3 millones de barriles de crudo a bordo de la instalación Nabarima.

Aún se desconoce la magnitud de los daños que el desastre podría ocasionar. Pero, se cree que si la instalación no es reparada a tiempo, podría hundirse y desencadenar un desastre ambiental nunca visto.

El gobierno venezolano aún no ha hecho una declaración oficial sobre los planes que tiene con respecto al navío, lo que agudiza la preocupación internacional. Sin embargo, ya ha enviado embarcaciones para inspeccionar el área.

Un posible derrame de estas proporciones en un mar poco profundo que Venezuela comparte con Trinidad y Tobago podría ser devastador. Los frágiles manglares, al igual que santuarios marinos y de aves se verían empañados por un mar negro que afectaría el equilibrio del ecosistema.

Todas las alarmas están encendidas

La situación que actualmente afecta al Nabarima es consecuencia de años de abandono. Sin embargo, el riesgo de que zozobre en modo inminente ha despertado todas las alarmas mundiales.

La comunidad ambiental espera que el gobierno del país pueda abocarse en el tiempo prudencial y descargar todo el crudo a bordo de la instalación. PDVSA por su parte, asegura que ya el Ícaro, un barco Aframax de su flota, se encargará de realizar la trasferencia lo antes posible.

Datos del rastreo marítimo informan que la embarcación se sumerge poco a poco y que ya unos 14,5 metros justo hasta la línea de flotación están cubiertos de agua. Por lo que las acciones deben ser llevadas con sumo cuidado, pero ser atendidas antes que sea demasiado tarde.

Esta emergencia marítima reciente en Venezuela es la segunda en poco tiempo. Ya que en el pasado mes de agosto se produjo un derrame en la refinería El Palito. Un hecho que cubrió de crudo un tramo de 15 kilómetros de playas prístinas en el Caribe.

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