Durante más de cien años nadie la distinguió, aunque estaba a la vista. El pingüino papúa del sureste se parece tanto a los demás pingüinos papúa que se lo consideraba uno más. Solo el estudio de su ADN reveló que se trata de una especie distinta, la primera nueva especie de pingüino que la ciencia describe desde 1921.
El hallazgo fue publicado el 23 de abril de 2026 en la revista científica Communications Biology. Además de sumar una especie nueva, el trabajo cambió la forma en que se entiende a todo el grupo. Lo que se creía una sola especie de pingüino papúa son, en realidad, cuatro.
Dónde vive: las islas de la Desolación
La nueva especie vive en las islas Kerguelen, un archipiélago subantártico bajo administración francesa en el sur del océano Índico. Su otro nombre lo dice todo: islas de la Desolación. Están a casi 2.000 kilómetros de la Antártida y a más de 3.000 de cualquier lugar con población permanente.
Los científicos creen que el papúa del sureste también habita la cercana isla Heard. El seguimiento satelital registró a ejemplares jóvenes nadando hacia allí.
Por qué nadie lo había notado
A simple vista es idéntico a cualquier pingüino papúa. Tiene la mancha blanca que cruza la cabeza de ojo a ojo, el pico anaranjado con punta negra y las patas entre naranja y rosadas. Camina como todos los de su grupo, con la cola balanceándose de lado a lado, un rasgo que le dio nombre al género: Pygoscelis significa "patas en la rabadilla".
Las diferencias son mínimas. Es apenas más pequeño que algunos parientes y un poco más grande que otros, y sus llamados varían levemente. Lo que realmente lo separa está en sus genes. Por eso los biólogos lo definen como una especie críptica: igual por fuera, distinta por dentro.
Quién lo encontró y cómo
El estudio fue coordinado por la Universidad de California en Berkeley junto con instituciones de Chile, como la Universidad de Chile, y participaron especialistas de otros países, entre ellos Australia. Entre los autores principales están el biólogo Rauri Bowie, de Berkeley, y la investigadora Juliana Vianna, que trabaja en Chile.
El equipo secuenció el genoma completo de 64 pingüinos de diez colonias reproductivas repartidas por todo el océano Austral. Es la primera vez que un muestreo cubre casi toda el área donde viven estos pingüinos. "Probablemente no haya otra especie de pingüino cuya clasificación se haya debatido tanto", explicó Bowie en el comunicado de la universidad.
De una especie a cuatro
Hasta ahora se pensaba que todos los pingüinos papúa del mundo pertenecían a una sola especie con algunas variantes regionales. El análisis genético mostró otra cosa. Son cuatro especies diferentes, cada una en su propia región, que empezaron a separarse hace entre 300.000 y 500.000 años:
Papúa del norte (Pygoscelis papua): islas Malvinas e isla Martillo, en el canal Beagle.
Papúa del sur (Pygoscelis ellsworthi): la Antártida, sobre todo la península. Es el único de los cuatro que vive en el continente helado.
Papúa del este (Pygoscelis taeniata): islas subantárticas como Crozet, Marion y Macquarie.
Papúa del sureste (Pygoscelis kerguelensis): islas Kerguelen y probablemente Heard. Es la especie nueva.
Las tres primeras ya eran conocidas como subespecies. El estudio propone tratarlas como especies plenas y suma la cuarta.
¿Cómo se separaron animales que pueden nadar por todo el océano? Por un lado, los papúa son muy fieles a su hogar y vuelven cada año a anidar en el mismo lugar, así que las colonias lejanas casi no se cruzan. Por otro, cada grupo se adaptó a aguas distintas. Los genes que más cambiaron están ligados al manejo del calor corporal, el transporte de oxígeno y el metabolismo.
Qué significa para su futuro
Separarlos en cuatro especies también cambia el panorama de su conservación. Según las proyecciones del estudio, el calentamiento del océano reducirá mucho los lugares aptos para vivir de tres de las cuatro especies. La única que podría ganar terreno es el papúa del sur, el antártico.
Hasta ahora, el papúa figuraba en la lista de la UICN como una sola especie en categoría de Preocupación menor, en parte porque sus colonias en la Antártida crecen. Ese crecimiento escondía caídas en otras regiones, como la que el estudio detectó en la isla Macquarie. "Los pingüinos papúa no son un único ganador del cambio climático", resumió Jane Younger, de la Universidad de Tasmania, otra de las autoras.
Los investigadores piden ahora que cada especie sea evaluada por separado.
El papúa del sureste recibió su nombre más de un siglo después de que los científicos empezaran a estudiarlo sin saber quién era. Y lo recibió junto con su pronóstico.
Otras especies que la ciencia conoció en los últimos años
El papúa del sureste no es el único caso reciente de un animal que estaba a la vista y que recién la genética logró distinguir.
Gato tigre boliviano (Leopardus tilcayo), 2026. Un felino de los Yungas de Bolivia, más pequeño que un gato doméstico. Es el primer gato silvestre vivo descrito en más de un siglo. La pista inicial fue un ejemplar llegado a un santuario que había sido confundido con un gatito doméstico. Su nombre científico conserva el que ya usaban las comunidades locales.
Likweli (Colobus congoensis), 2026. Un mono de la República Democrática del Congo, de pelaje negro y con una mancha anaranjada alrededor de la boca. La primera foto, de 2008, lo mostraba de espaldas. Es apenas la quinta especie de mono africano descrita en 75 años.
Anaconda verde del norte (Eunectes akayima), 2024. Habita la cuenca del Orinoco y el norte amazónico. Se separó de la anaconda verde del sur hace unos 10 millones de años y difiere de ella en un 5,5% de su genética. Su reconocimiento generó debate entre especialistas.
Más de 100 presuntas especies en montes submarinos de Chile, 2024. Una expedición del Schmidt Ocean Institute liderada por Javier Sellanes, de la Universidad Católica del Norte, registró corales, esponjas de vidrio, erizos y crustáceos posiblemente nuevos en las cordilleras de Nazca y Salas y Gómez. Confirmar cada especie puede llevar años.