El 5 de septiembre de 1850 se creó la provincia amazónica en Brasil y desde entonces se ha convertido en una fecha de celebración para todo el bioma en este país.

Más de la mitad de la Amazonia se encuentra en Brasil, y es mucho más que un paisaje bonito. Es considerada el pulmón del mundo, ya que absorbe más de 1.000 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2). Esto nos ayuda evitar la concentración de gases de efecto invernadero, responsables del efecto invernadero que, a su vez, produce el calentamiento global.

Se trata de la mayor área de bosque tropical del mundo. Sin embargo, no solo la vegetación está en riesgo, sino también los animales y las comunidades que habitan esas tierras.

El Amazonas acoge 40.000 especies de plantas, 427 mamíferos, 1.300 aves, 378 reptiles, 400 anfibios, 3.000 peces de agua dulce, según WWF. Además, la cuenca del río Amazonas es la más grande del mundo; posee el 20% del agua dulce en la superficie de la Tierra. En la zona habitan 400 pueblos originarios diferentes. Si la deforestación sigue avanzando, la cantidad de CO2 que ahora absorbe la selva seguirá disminuyendo. De hecho, hace tres décadas, capturaba el doble de toneladas que ahora. En consecuencia, el CO2 se liberará de nuevo hacia la atmósfera y se podría acrecentar el calentamiento global.

Además, la selva amazónica tiene un rol clave en la regulación del clima mundial. Sus bosques regulan las lluvias y mantienen el ciclo del agua. También es fundamental para la producción de agua dulce y la conservación de especies de plantas que aún no han sido descubiertas por la ciencia y podrían tener beneficios en la medicina.

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Conocimiento científico internacional unido para preservar la Amazonia

La magnitud de los incendios de los últimos años en la Amazonia de Brasil y Bolivia propició que una treintena de expertos de los países panamazónicos (Brasil, Colombia, Bolivia, Ecuador, Perú, Venezuela, Guyana, Surinam y Guyana Francesa), se reunieran en septiembre para elaborar el "Marco Científico para Salvar la Amazonía", que sirvió de insumo para el sínodo sobre la región que convocó el papa Francisco”, dijo a DW el científico colombiano Germán Poveda, integrante del comité de dirección científica del Panel Científico por la Amazonía, grupo que surgió a raíz de este encuentro y que se dio a conocer la semana pasada.

El Panel Científico por la Amazonía está elaborando una evaluación que será la revisión más exhaustiva del estado del "pulmón del planeta". Dicho reporte está divido en tres partes. "En la primera vamos a explicar cómo funciona la Amazonia: su geología, su biodiversidad”, dijo a DW Andrea Encalada, de la Universidad de San Francisco, en Ecuador, y copresidenta del panel. "La segunda es de los efectos que tenemos los seres humanos sobre este ecosistema”, agregó.

La última parte incluye soluciones. Así, "el reporte pretende ayudar a generar la toma de decisiones basadas en información técnica y científica oportuna y actualizada”, apuntó el boliviano Daniel Larrea, coordinador del grupo Gentes de la Amazonía, en conversación con DW.

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UNA VISIÓN AMPLIA Y DIVERSA DE LA AMAZONIA EN DECLIVE

Compuesto por 160 expertos en ciencias naturales y humanas, y con balance de género, "muchos de los capítulos contarán con participación de líderes de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca del Amazonas”, agregó Larrea. "Sus percepciones son clave para entender los procesos socioambientales que ocurren en la Amazonia y encontrar soluciones consensuadas para el futuro de la región”, aseguró.

Aunque la evaluación se publicará en marzo de 2021, "vamos a tener una primera versión la segunda semana de septiembre”, avanzó la copresidenta. No obstante, los entrevistados coinciden en que la situación actual es crítica. "Ya se ha se desforestado más de 17% de su bosque natural y los estudios indican que si se pasa de una deforestación de 25%, la Amazonia se podría convertir en una sabana”, alertó Poveda.

La protección de esta región es fundamental para ayudar a frenar el calentamiento global, regular la temperatura del ambiente, conservar las especies animales y vegetales, y respetar los terrenos ancestrales de las comunidades.

Su destrucción es una amenaza para nuestro futuro. La Amazonia necesita ser preservada, y esto no puede esperar.